En los últimos años, el mercado de la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni se ha convertido en un termómetro de los cambios que vive el campo ibicenco. Junto a las hortalizas tradicionales de la isla empiezan a abrirse paso productos menos habituales, que hace una década resultaban casi desconocidos para muchos consumidores locales. Entre ellos destacan el colinabo —‘nabicol’ en catalán— y el kale, dos cultivos que pueden calificarse como relativamente exóticos dentro del paisaje agrícola pitiuso.
Colinabo
El colinabo (Brassica oleracea var. gongylodes) pertenece a la misma familia que la col, el brócoli o la coliflor. Su nombre común ya ofrece una pista clara sobre su naturaleza híbrida: se trata de una variedad de col desarrollada por el engrosamiento del tallo, que adquiere una forma redondeada y compacta, similar a un nabo. De ahí que en algunos lugares se le denomine también ‘nabicol’.
Originario del norte de Europa, donde ha formado parte de la cocina tradicional durante siglos, el colinabo se caracteriza por su textura firme y su sabor ligeramente dulce, con matices que recuerdan tanto al nabo como a la col, aunque más suaves. Nutricionalmente destaca por su alto contenido en vitamina C, fibra y antioxidantes, además de ser bajo en calorías, lo que lo convierte en un ingrediente interesante para dietas equilibradas.
En el puesto de ‘Sa Reminyola’, Patricia y Raimón lo ofrecen como una alternativa versátil en la cocina. «La kala la cultivamos durante todo el año, los colinabos en cambio son un producto más de invierno», explica Raimon. Patricia se detiene en el ‘nabicol’: «su nombre ya da alguna pista de que se trata de una mezcla entre nabo y col. Crudo y con aceite de sésamo es delicioso, pero también se puede cocinar, por ejemplo en el horno, donde queda caramelizado y buenísimo».
Su cultivo se adapta bien a climas templados y frescos, lo que explica su carácter estacional en Ibiza. Requiere suelos sueltos y fértiles, riego regular y temperaturas moderadas para que el bulbo se desarrolle correctamente sin volverse fibroso.
Kale: hoja verde todo el año
El kale es una variedad de col rizada (Brassica oleracea var. sabellica) que en la última década ha ganado popularidad global, especialmente en Europa y Estados Unidos, asociada a tendencias de alimentación saludable. Rica en vitaminas A, C y K, calcio y compuestos antioxidantes, se ha consolidado como uno de los llamados «superalimentos», aunque más allá de etiquetas comerciales y consejos de ‘influencers’, su valor nutricional es objetivamente elevado.
A diferencia del colinabo, la kala que cultivan en ‘Sa Reminyola’ está disponible durante todo el año. Se trata de una planta resistente, capaz de soportar temperaturas relativamente bajas y adaptarse a diferentes condiciones, lo que facilita su continuidad en el mercado. Su textura puede resultar firme en crudo, pero al cocinarla adquiere un punto crujiente o tierno según el tiempo de preparación.
Corinne, clienta habitual del puesto, se lleva un buen manojo: «yo me lo como crudo en ensalada pero también lo cocino en una sartén con un poco de aceite hasta que queda crujiente. Aunque yo me lo como así solo, también sirve como guarnición para carnes, pescados o lo que sea».