El flaó es uno de aquellos postres que indiscutiblemente recuerda a la tradición y a la infancia en cada mordisco. Su combinación de sabores hace que sea inolvidable y que se sepa lo que uno está comiendo cuando lo prueba. Aunque se puede hacer en cualquier época del año, su tiempo es en Semana Santa, al igual que el cuinat.
Y para mantener viva la esencia de este postre, son varias las pastelerías que se encargan de elaborarlo, entre ellas Can Vadell, que lo cocinan desde su apertura en el año 1923. Su propietaria, Nieves Clapés, explica que «esta receta se hacía en Semana Santa y Pascua, puesto que estas fiestas siempre llegan entre marzo y abril y se decía que los mejores quesos se elaboraban en aquella época».
Foto: Roberto Rossi
Dos partes
El flaó se divide en dos partes: la base y el relleno. Para el primero es necesario tener matalauva, huevos, harina y manteca, entre otros ingredientes, según especifica Clapés, y que deben juntarse hasta crear una pasta que luego se extenderá y pondrá en un molde. Mientras tanto, para el relleno es preciso queso fresco, azúcar, hierbabuena, ralladura de limón, canela y huevos, que se deben mezclar para conseguir la pasta que se introduce en la masa. Esta combinación hace que luego este postre tenga ese sabor tan característico.
Según Clapés, antiguamente, cuando no había ‘flaoneres’, la masa se pellizcaba en los bordes para que se hiciese la forma, pero ahora todo es más rápido con los moldes.
Una vez está todo listo, se tiene que meter el flaó en el horno entre 30 y 35 minutos, pero se debe ir revisando para que no se queme. Una vez fuera, ya llega el momento de ponerle azúcar por encima. Sobre ello, Clapés afirma que hay gente que pide azúcar glass, pero que el que tradicional es el azúcar normal.
Foto: Roberto Rossi
De todo un poco
Aunque el cuinat y el flaó son los típicos, la propietaria de este histórico establecimiento de Vila afirma que la gente ya no solo pide este postre para la época, sino que demandan otros que no son de estas fechas: «La verdad es que el flaó se ha modernizado y para Semana Santa también se hacen bunyols, que son típicos de Tots Sants, o torrijas, que no son típicas de aquí pero también piden muchos porque ya hay gente de todas partes y cada uno quiere una cosa».