El Festival Art Explora ha aterrizado este jueves, 23 de abril, en La Marina con el primer barco museo del mundo, donde se ofrecen exposiciones, experiencias inmersivas y actividades para los más pequeños. Esta experiencia se puede disfrutar hasta el próximo 29 de abril, de forma gratuita.
Creado en 2024, Art Explora es un proyecto cultural itinerante que navega por mares y océanos a bordo del primer barco museo del mundo con el objetivo de ampliar el acceso a las artes.
Diseñado por los arquitectos Axel de Beaufort y Guillaume Verdier, el catamarán de vela de 47 metros de largo puede albergar hasta 2.000 visitantes al día.
A bordo, el público puede vivir un recorrido sonoro inmersivo creado por el IRCAM (Instituto de Investigación y Coordinación Acústica/Música del Centro Pompidou de París), que propone un paisaje sonoro compuesto a partir de entornos naturales, urbanos y culturales grabados en toda la cuenca mediterránea.
«Frédéric Jousset quiso crear en 2019 este festival porque quiso crear una fundación para recorrer el Mediterráneo con este museo, que es el más grande en el mar. También tenemos actividades con el Centro Pompidou en la cubierta del barco. Allí la gente puede disfrutar de un viaje sonoro», explica Melanie Rodríguez, responsable de Patrocinios de la Fundación Art Explora.
Este paisaje incluye el sonido del mar, diálogos de los mercados, el ruido de las multitudes, canciones de cuna nocturnas, «algo en lo que confiar, ruido de la calle, sonido de las religiones, sonido de los paisajes del mediterráneo y el ruido de la comunidad, para un reenfoque en la presencia humana. Todo ello gracias a unos cascos que se pone la persona que asiste a esta visita, mientras está sentado en una hamacas en el barco, lo que hace que sea todavía más inmerso el viaje.
Realidad virtual
Este viaje en barco también cuenta con una experiencia con la realidad virtual. Con las gafas y unos cascos, la realidad virtual permite viajar a tres destinos a escoger: Alejandría, Atenas o Venecia. Poco a poco se va relatando la historia de forma dinámica, puesto que gracias a un mando se puede ir seleccionando donde uno quiere moverse o seleccionar que se explique cuál es el monumento que hay delante. Además, no solo es estar solo, sino que cuenta con ambiente, ya que está presente tanto la gente como diferentes mercados.
Cabe destacar, que fuera del barco, en el Muelle Ribera, los más pequeños tienen acceso a actividades de pintura para pasar el rato también, puesto que la visita a la realidad virtual no está permitido para menores de diez años.