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Un camino que discurre en dos direcciones

Los andaluces de Eivissa y Sant Antoni celebran el camino del Rocío por separado

El sentimiento de alegría se percibió a través de las sevillanas.

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Un solo sentido que discurre en dos direcciones diferentes. Las asociaciones que congregan a miles de emigrantes procedentes del sur de la península celebraron ayer por separado sus particulares caminos en honor a la Virgen del Rocío. Una excusa perfecta para reunir a los andaluces y simpatizantes de la comunidad que viven en las Pitiüses y que no olvidan en la lejanía tradiciones que sienten cerca.

El inicio de la andadura estuvo precedida en Sant Antoni de una misa oficiada por el obispo de Eivissa y Formentera, Agustín Cortés, y aderezada por el coro rociero.

La parroquia se quedó pequeña para acoger a los numerosos fieles que allí se congregaron hasta la salida de la Señora, a lomos de la hermandad de la localidad. Entre repiqueteos de campanas, aplausos, tambores y gritos de «guapa, guapa», se desahogaron parte de las emociones de los centenares de asistentes que acudieron a la cita. La marcha de siete kilómetros hacia Port des Torrent contó con catorce carretas, una decena de caballos y mucha ilusión.

José Pérez, miembro activo de la procesión desde hace tres años, explica el porqué de una celebración que se escapa a los profanos: «estamos aquí por devoción y permaneceremos hasta que la madre de Dios se quede. Si ella pasa aquí la noche, ¿Porqué nosotros no?», señaló rotundo.

Con un día de antelación habían comenzado los actos de la Casa Cultural Andaluza, en una ofrenda de flores a la patrona de Eivissa y Formentera, tras la cual se bendijo e impuso las medallas. El recorrido desde la parroquia del Rosario al descampado frente al hipódromo de Sant Jordi, contó con la imagen de la Virgen durante todo el trayecto, itinerario que tuvo, a lo largo de sus seis kilómetros, como señalaba uno de los presentes «con tantas paradas como el Vía Crucis, cuatro», recesos en los que se mitigaba el calor y el cansancio a base de fino, cerveza, cante, baile y «arte, mucho arte».

Sobre las ocho y media de la noche se alcanzó el destino, en el que pernoctaron a la luz de las candelas, y donde permanecerán hasta esta tarde. Para hoy están programados un regalo a la Blanca Paloma en forma de flores y una misa, eucaristía en la que actuarán «Rajeo», el grupo que supone la mayor novedad de un evento que viene realizándose desde 1987 y que concentra la esencia y el sentimiento de un pueblo, donde no tiene cabida la razón.

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