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José Cerda Gimeno: «Llegué como un urbanita reprimido»

El notario y experto en el derecho foral de las Pitiüses repasa sus vivencias después de su jubilación en septiembre

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José Cerdá Gimeno ha sido el único notario de las Pitiüses que ha conseguido jubilarse. Los otros o se fueron o fallecieron desarrolando su tarea. Un histórico que cumplió con esa función en Formentera, Santa Eulària y Eivissa. Ahora quiere terminar su tesis doctoral, disfrutar de su nieto y escribir sobre una de sus aficiones: el esoterismo.

José Cerdá Gimeno nació en Valencia en 1931. Se licenció en Derecho en la Universidad de Valencia con la calificación de sobresaliente en 1953 y un año después ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administraciones Civiles del Estado. Empezó de notario en junio de 1966 en la Notaría de Puebla de Guzmán (Huelva). Allí continuó hasta que llegó a Formentera en febrero de 1968. La siguiente etapa como notario la cubrió en Santa Eulària a partir de 1984, donde permaneció tres años, hasta llegar a Eivissa en 1987. Desde 1968 es colaborador de la «Revista Crítica del Derecho Inmobiliario» (Tribunal Supremo de Madrid) y en su trayectoria ha sido ponente en diversos congresos en España y en otros países. En 1980 el ministro de Justicia le nombró representante de España ante el Consejo de Europa. A sus espaldas tiene siete libros y en la actualidad termina de escribir otros dos. José Cerdá Gimeno se jubiló el pasado mes de septiembre. Ahora quiere terminar la tesis doctoral que dejó pendiente en 1974 después de dedicarse a ella varios años. En breve saldrá al mercado la actualización de los «Comentarios a la Compilación de Baleares. Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales». Quiere escribir un tratado sobre esoterismo y dedicar parte de su tiempo a su nieto.

En una entrevista, que publica hoy íntegramente Ultima Hora Ibiza y Formentera, José Cerdá asegura que «A lo largo de una vida hay cosas que marcan. A mí, por ejemplo, el mayo francés. Mucha gente habla de ello, y de los hippies. Pero una cosa es hablar y otra haberlo vivido, que son cosas totalmente diferentes. Cuando yo llegué a Formentera en febrero del año 68 era un urbanita reprimido y me encontré algo muy diferente. Fui el primero que se ocupó de hacer documentos de parejas de hecho y a extranjeros. Ha habido cosas divertidas. Recuerdo que fui ponente en las jornadas del Estatuto de Cataluña en el año 80, cuando mandaba Tarradellas y siempre acababa mis 'shows' con versos duros. Como en el 76, cuando nadie se atrevía a meterse con nadie, acabé un discurso en Jaca de manera contundente: «Como dice un juglar en mi tierra... 'digam' no al centralismo, a las normativas implantadas a territorio de fuero...'». Todo el mundo se quedó boquiabierto».

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