Nadie duda de que la notoriedad que disfruta Joan Buades, conseller de Els Verds, en los asuntos del Consell d'Eivissa i Formentera está por encima de la representación de su partido en la institución. Por supuesto, su capacidad de trabajo y su locuacidad tiene mucho que ver con su protagonismo, así como la importancia de su voto en un empate teórico entre los grupos progresista y popular (seis escaños cada uno), aunque hay otro factor que pasa desapercibido para la mayoría de los ciudadanos, pero no para los periodistas gráficos que suelen cubrir las sesiones plenarias del Consell: su asiento está situado en un punto de la sala que las cámaras sólo pueden evitar haciendo grandes malabarismos.
Situado en el escaño de la parte inferior de los colocados a la derecha del público, Buades se sienta solo. Sobre él quedan Fanny Tur, Sofía Hernanz y Josep Marí Ribas, que durante las intervenciones del único integrante del grupo mixto sirven de contrapunto. Así, los fotógrafos valoran mucho, por ejemplo, una imagen en la que el conseller ecologista esté concentrado en sus argumentos mientras Marí Ribas, sonríe o se dirige a sus compañeros de formación. Buades, además, es más expresivo que el resto. Si se intenta con otros el resultado no es el mismo. Por ejemplo, los otros tres consellers, del PP, situados a su nivel pero al otro lado, rara vez son protagonistas. Los redactores gráficos también se encuentran con que la presidencia está demasiado elevada, lo que limita mucho sus opciones; se puede sacar alguna vez, pero sin abusar, porque tienden a ser aburridas. Los otros tres consellers conservadores, por contra, están situados delante de un enorme ventanal, en un fuerte contraluz, lo que reduce aún más las posibilidades. Y para concluir, la propia distribución de la sala, que no dispone de un pasillo central entre los asientos del público (que limitan la movilidad de cámaras y fotógrafos) y que tiene dos columnas entre éstos y las tarimas que siempre tapan a alguien.