Garuda es, un año más y por cuarta vez, la empresa pirotécnica encargada de crear el castillo de fuegos artificiales que hará vibrar a toda Eivissa esta noche. Después de la polémica organizada en torno a la ubicación del año pasado, el Consell ha decidido que en estas fiestas vuelvan a su sitio original, el baluarte de santa Llúcia. Lugar con el que no se muestra del todo convencido Juan Vicente Jurado, presidente de Garuda y organizador del espectáculo pirotécnico. «No sé si se vieron bien o no, desde donde yo estaba, que es siempre entre el público, se veían bien». «Para mi el sitio ideal es de Botafoc. Porque el público allá donde esté el fuego lo puede dominar».«Al ser una distancia tan grande existe una pequeña descompensación entre el color y el ruido, se ve primero el fuego y luego se oye. Pero la seguridad que tiene aquello no la ofrece el baluarte». «Y aunque no sea lo más importante, para nosotros es muy complicado montar el espectáculo en Dalt Vila, tanto porque tenemos que desplazar hasta allí el material por partes como porque la distancia mínima de seguridad entre los cañones debe ser de dos metros, y no la hay». La seguridad es un factor fundamental para este hombre dedicado a la pirotecnia, como también lo es el disfrute de los ciudadanos, que puedan ver bien los fuegos. Sin embargo, el espectáculo no se verá deslucido por los problemas que ha planteado Jurado respecto a la ubicación, ya que como él mismo afirma «el fuego se ha diseñado especialmente para el lugar desde donde se lanzará, había otra idea pero se cambió. Hay muchas carcasas grandes para que sea vistoso y es un fuego muy espectacular». Lo único que piden ahora es que el viento acompañe, ya que es primordial que sople hacia «la otra parte de la Catedral desde el baluarte. El viento debe siempre arrastrar el humo para que no le reste vistosidad al espectáculo. Siempre es preferible que haya viento, aunque sea mucho, a que no haya». Este año el Consell ha destinado 60.000 euros a estos fuegos, el presupuesto más alto que ha habido hasta el día de hoy. «Es normal, porque aquí se pretende hacer un gran espectáculo y para eso se necesita un gran presupuesto. No para la duración, sino para que el cielo esté lleno de fuego, que es lo que hace grande un espectáculo». Además, la duración depende del viento: si no hay durará más ya que hay que dosificar la rapidez del fuego. La idea de Juan Vicente Jurado es «que el cielo esté siempre lleno, no de una carcasa o de dos, sino de varias. Y durará unos 18 o 20 minutos». El fuego será a dos y tres alturas dado el espacio con el que cuentan y el más pequeño a partir de 75 centímetros. La gama de colores abarca todos salvo «el llorón, el amarillo tipo palmera. Lo hemos eliminado porque es un color que cae para abajo cuando abre». Asegura que será «un espectáculo con un grandioso final».C.Cuevas
Regreso al Baluarte de Santa Llúcia
Eivissa espera con impaciencia el momento cumbre de las Festes de la Terra: el castillo de fuegos artificiales