La Escuela de Idiomas de Eivissa afronta un nuevo curso con la petición de un edificio propio que le permita dejar de vivir de 'prestado' en el instituto Blanca Dona de Eivissa. «Tener un edificio propio sigue siendo una de las necesidades y más ahora que cada años vamos incrementando los cursos», dijo la directora de la Escuela de Idiomas, María Hidalgo. Este curso hay matriculados 1.295 en la enseñanza de idiomas. Inglés, francés, alemán, catalán, español para extranjeros e italiano son los idiomas que se imparten. El curso pasado se implantaron español para extranjeros e italiano. Este curso se ha puesto en marcha el segundo año de estos dos idiomas con lo que se necesita más instalaciones. El inglés es el idioma con más demanda, con 720 alumnos; seguido de alemán, con 225; francés, 125; catalán e italiano, con 100 alumnos en cada uno de ellos; y español para extranjeros, con 25 alumnos.
«Las dotaciones podían ser mucho mejores si pudiéramos estar en un centro propio», subraya Hidalgo. El curso pasado ya se planteó esta reivindicación «pero no hay suelo público para construir una escuela de idiomas» e incluso se estudió la idea de trasladarse a un edificio ya construido en desuso, «pero no hay posibilidades», añadió. La actual ubicación de la Escuela de Idiomas es el instituto Blanca Dona. Cada tarde, el centro de secundaria pasa a ser la sede de la escuela oficial de Idiomas. «Convivimos muy bien con ellos, pero nuestro sueño es tener unas instalaciones adecuadas para ofrecer una enseñanza de más calidad», añade la directora.
Hidalgo explica que en la enseñanza de los idiomas se trata de que las clases sean muy dinámicas: «Muchas veces se ponen las mesillas y sillas ordenadas de una manera especial y cuando lo hacemos tenemos que pedir a los alumnos que vuelvan a poner las sillas y mesas en el mismo sitio donde estaban porque entran los alumnos de secundaria por la mañana». Otro de los inconvenientes es que se ha desmontar cada día los equipos tecnológicos que dan apoyo a las clases de idiomas. En cambio, en la escuela oficial de Palma hay un televisor por clases y pueden dejar allí el equipo de vídeo y audio preparado para la siguiente clase. «Tenemos los carritos con la televisión y el vídeo preparado para la siguiente clase porque no podemos dejarlo en la aula. Son una serie de incomodidades que no afectan a las clases a la hora de impartirlas, pero con un centro propio se podía facilitar y propiciar una mejor calidad de enseñanza».