Una veintena de turistas, aparentemente bebidos, disfrutó ayer de la fuente de Sant Antoni entre música, fiesta, aplausos y vitores.
Un ejemplo más del turismo de borrachera que sufre este municipio, con un descontrol absoluto y las dificultades de la Policía Local para hacer frente a este tipo de actos y así lo denunció un taxista en el vídeo que adjuntamos a continuación.
Normal, si el pueblo está lleno de hoteles y restaurantes cutres el tipo de turismo es acorde a lo que se oferta. Esto sólo se soluciona con un plan de reconversion urbanístico a 20 o 30 años vista.