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Concentración en Ibiza contra el desahucio de Amparo

Amparo Cuenca respaldada por familiares y amigos durante la concentración. | Daniel Espinosa

| Eivissa |


Una veintena de personas se concentró al mediodía de ayer para mostrar su apoyo a Amparo Cuenca ante las puertas de una de las oficinas del Banco Sabadell. Amparo está viviendo una situación en la que se le ha exigido el abandono inmediato de la vivienda por parte del fondo que la adquirió al banco, Coliseum Promotoria. Entre los asistentes se encontraban amigos y familiares de Amparo, así como representantes de la Plataforma Antidesahucios, se unieron también algunos de los peatones que se encontraron con las reivindicaciones para que le renueven el alqiler social. Ningún representante político hizo acto de presencia. Cinco agentes de la Policía Nacional controlaban la zona.

Gloria Corral, coordinadora de la PAH en Ibiza, declaró que llevan reclamando, tanto al Banco Sabadell como a Solvia y a Promotoria, un interlocutor válido para saber con quién pueden hablar y negociar para resolver el problema, sin que hasta el día de ayer les haya llegado ningún tipo de respuesta. «Un caso como el de Amparo, con una discapacidad reconocida, que solamente cobra el subsidio de mayores de 52 años, ¿dónde va a encontrar una alternativa habitacional en Ibiza?, si es que es imposible», declaró la coordinadora del la PAH. «Se trata de que le prorroguen y mantengan el alquiler social que tenía hasta este momento y que no ha dejado de pagar en ningún momento. El banco debe dar soluciones. Lo que no puede ser es que nosotros hayamos rescatado a los bancos y ahora ellos dejen a las personas en la calle» reclama Corral. Se pregunta cómo es posible que «con la cantidad de beneficios que obtienen no puede ser que necesiten perentoriamente las viviendas de estas familias: No las necesitan, son las familias quienes necesitan las viviendas». La coordinadora de la PAH además defiende la idea de que «los bancos pueden permitirse que 100 o 200 de sus viviendas se mantengan como vivienda social, además no las pierden, simplemente las ceden durante unos años para que estas familias puedan rehacer sus vidas».

Amparo, que se encuentra pagando un alquiler social desde 2015, cuenta cómo Promontoria, que compró la vivienda al banco, le ha estado cobrando el alquiler hasta el pasado mes de mayo, y que desde entonces han dejado de cobrárselo, «parece ser que al dejar de pagar en más fácil que un juez firme un desahucio», sospecha. Ella ha tratado pagar su alquiler haciendo un giro postal, que está pendiente de confirmar, y «si no iré a los juzgados y consignaré allí el dinero. No me he negado nunca a pagar», asegura. Además se siente acosada por las llamadas que recibe por parte de una empresa que le ofrece una cantidad de dinero para que abandone su vivienda en un mes, «con los precios que hay en Ibiza no voy a ningún lado con lo que me ofrecen».

Con una carcajada nerviosa da por contestada la pregunta acerca de las ayudas que está recibiendo por parte de las instituciones, antes de reconocer que el Ayuntamiento de Santa Eulària le ofrece unas tarjetas con las que comprar alimentos.

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