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Educación

Denuncian la falta de auxiliares en el CEIP Sant Rafel para atender a niños con necesidades

El pequeño Lucca, con autismo, sólo dispone de este recurso durante dos mañanas a la semana

Alessandro e Irene su hijo, el pequeño Lucca. | Daniel Espinosa

| Ibiza |

Desde el principio de curso son constantes las denuncias de padres de alumnos con necesidades especiales que han visto cómo en los centros escolares de sus hijos faltan este año Auxiliares Técnicos Educativos (ATEs).

Irene y Alessandro son padres de Lucca, de siete años, con autismo, y «con una sonrisa espectacular». La madre del pequeño reconoce que ahora la situación es todavía «más grave»debido a los nuevos baremos establecidos para designar recursos. De hecho, Irene recuerda que en el CEIP Sant Rafel empezaron las clases sin ATE, una figura fundamental para el bienestar de su hijo y de otros pequeños con necesidades especiales.

La solución ofrecida es que, en el caso de Lucca, el ATE solo le atienda durante dos mañanas, algo «insuficiente puesto que hay más niños con necesidades».

Desde Educación también le dijeron a Irene que el niño tiene un grado de dependencia II y, según la puntuación establecida, el pequeño solo tiene derecho a contar con un ATE dos horas al día. Agrupando todas las horas de asistencia, se ha conseguido que este técnico atienda a Lucca durante dos mañanas completas.

«Esto supone que mi hijo vaya al baño y no se pueda limpiar. Él necesita ayuda para abrir una botella de agua, para salir a tomar aire y volver, ya que se pone nervioso y debe ir saliendo. Él necesita una persona que le indique las cosas y le acompañe. Le ayuda en todo», manifiesta esta madre.

Nueva baremación

«Esta misma ATE, el colegio la debe distribuir después entre diversos recursos. Al final, la logopeda está haciendo de ATE; la profesora está haciendo de logopeda y es como la pescadilla que se muerde la cola y todo por la falta de recursos que ha provocado esta nueva baremación. A todo lo conductual, lo han valorado muy a la baja», explica.

Se calcula que en el CEIP Sant Rafel hasta ocho niños pueden verse en una situación similar al presentar diversas necesidades.

La familia de Lucca lamenta que todo esto ya está dejando mella en el pequeño puesto que el niño ha visto cómo «ha desaparecido» la anterior ATE, con la que tardó hasta seis meses en entablar confianza y en crear unos fuertes vínculos.

«A estos niños, los cambios les alteran muchísimo, provocándoles incluso trastornos en el sueño. Ellos necesitan una estricta rutina diaria porque es lo único que les da tranquilidad», explican los padres de Lucca.

Conscientes de que no son los únicos en esta situación, destacan que desde diferentes asociaciones de padres y madres de alumnos en Ibiza intentan aunar esfuerzos para buscar soluciones, «aunque el problema es que todos vamos desbordados y se necesitan recursos». «De momento, todas las Apimas han hecho una queja a Educación y todas han recibido la misma contestación, justificando lo que está pasando por la nueva baremación», denuncian.

Los padres de Lucca valoran además que, desde el centro, les apoyan; se «desviven» por el niño e «intentan llegar a todo».

«El problema es que no se está dotando a los centros con los recursos necesarios. Si quieren que la inclusión sea real, se necesitan medios y cada vez están quitando más. Además, que valoren cada caso de forma personal», concluyen.

Más casos

A finales de septiembre, en esta ocasión desde el CEIP Can Misses, otra madre denunciaba también que su hijo, con un grado III de dependencia y con una discapacidad del 45%, había empezado el curso sufriendo la falta de los Auxiliares Técnicos Educativos (ATEs).

«Fue como un jarro de agua fría saber que no le iban a poner un ATE. No puede comer solo y necesita llevar pañales. Es algo que me tiene muy preocupada», lamentó en declaraciones a Periódico de Ibiza y Formentera.

Este niño es uno de los cinco alumnos con grado de dependencia III - el más elevado- que cursan sus estudios en el CEIP Can Misses, aunque hay muchos más con necesidades especiales.

Esta situación provocó que la Apima y la comunidad educativa del colegio expresaran su malestar. De hecho, explicaron que el cambio de criterio en la valoración de estos niños había supuesto ya la reducción de apoyos y así, de 19 alumnos con distintas necesidades de asistencia, ocho se habían quedado sin ATE.

Los padres del CEIP Can Misses impulsaron una campaña de firmas en una plataforma online exigiendo los recursos necesarios para sus pequeños.

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