El Ayuntamiento de Ibiza está llevando controles exhaustivos sobre el uso de las tarjetas para personas con movilidad reducida. Para ello, cuentan con sistemas de lupas forenses «y otros medios técnicos que nos permiten detectar estos fraudes, incluso cuando a simple vista pueden parecer auténticas», según relatan desde la Policía Local de Vila.
Así, en controles recientes han detectado varias tarjetas manipuladas, algunas de las cuales «pertenecían a personas ya fallecidas y otras presentaban alteraciones en su fecha de caducidad». En uno de los casos, según precisa la Policía Local de Vila, la tarjeta pertenecía a una persona ya fallecida y, además, había sido modificada para ampliar artificialmente su validez. «Este tipo de fraude es grave y supone un perjuicio para quienes realmente necesitan estos recursos. Nuestra labor continúa para garantizar un uso justo y legal de las tarjetas TPMR», según detallan.
Desde el Ayuntamiento de Ibiza lanzan una seria advertencia: el uso fraudulento, por ejemplo usar la tarjeta de un fallecido, implica la retirada de la misma y una multa de 200 euros. Si, además, se altera el documento en sí para, por ejemplo, ampliarle la fecha de validez se está cometiendo un posible delito de falsedad documental en documento público. «Las penas por el delito de falsedad documental en España varían dependiendo de si se falsifica un documento público o privado y quién lo comete», precisan desde la Policía Local de Vila. Por lo general, la falsificación de documentos públicos puede acarrear penas de prisión de tres a seis años años, multas de seis a 24 meses e inhabilitación especial de dos a seis años para autoridades o funcionarios públicos. Para particulares, la pena es de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a 12 meses, según concluyen desde la Policía Local de Vila.
Mi madre ya falleció en paz descanse y nunca llegue a ver una de esas tarjetas, ahora se porque.