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El primer 'ecollaüt' de Ibiza lucha por superar los escollos administrativos

En el Día Mundial del Medioambiente, este biólogo reclama facilidades administrativas para navegar en su llaüt eléctrico

Daniel Cabezas y su ecollaüt, el Aulet | Foto: Archivo

| Ibiza |

Daniel Cabezas trabaja como profesor de matemáticas en el Centro de Educación de Personas Adultas en Ibiza. Es biólogo y experto en Seguridad y Contaminación del Transporte Marino. Estudió en la Universidad de La Laguna, en Tenerife, donde adquirió conocimientos sobre el estado del mar y la contaminación de la navegación marítima.

«Cuando estaba estudiando me di cuenta de que, en realidad, toda la náutica y concretamente la náutica mercante son una fuente de contaminación terrible. Solo con la cantidad de diésel y los residuos plásticos que caen al mar tenemos bastante trabajo las personas que estamos preocupadas por el tema», nos explica.

Es por ello que hace dos años y medio decidió hacer un cambio de paradigma. Adquirió un viejo llaüt en estado de abandono por mil euros, durante dos años lo restauró con ayuda de sus amigos. «El llaüt tenía bastante trabajo de fibra, hubo que hacer toda la tapa de regala que estaba partida, resolver los problemas de ósmosis, reemplazar la soleta, restituir el metacrilato, hacer el gelcoat y todo trabajo de madera porque básicamente no tenía piezas de madera». También tuvo que eliminar los grifos de fondo del barco como parte del proceso de adaptación al motor eléctrico. «Al no necesitar grifos de fondo para enfriar el motor, el casco queda completamente estanco», lo que, según Daniel, supone una ventaja muy superior respecto a las embarcaciones tradicionales ya que reduce las posibilidades de filtraciones.

A nivel de ingeniería, la restauración fue más sencilla. «Como el llaüt lo comprarmos sin motor, acudimos a una empresa donde nos orientaron e hicieron los cálculos que necesitábamos con la hélice que teníamos para instalar un motor eléctrico». Daniel alega que no tuvo que hacer muchas modificaciones en la bancada del motor, pero sí algunas reparaciones menores. «Las restauraciones de los barcos no terminan nunca», cuenta entre risas.

Preguntamos a Daniel si el llaüt está listo para navegar. «El barco ha superado la prueba de flotabilidad con el ingeniero naval. A nivel operativo está perfecto y es navegable».

Entonces, ¿por qué no navega?

«Solicitamos el marcado CE (una especie de ITV náutica) a la Capitanía Marítima de Ibiza, después de haberlo solicitado a través de la Náutica San Rafael en marzo. Nos han hecho requerimientos, hemos intentado tener contacto con ellos pero todavía estamos esperando los papeles que certifican que el barco funciona con motor eléctrico y el certificado de navegabilidad». Desde el CAIB le aprobaron una subvención para la descarbonización del sector náutico que puede llegar a cubrir el 80% de los costes de restauración y transición al motor eléctrico, pero para concretar la subvención todavía necesita recibir los papeles por parte de Capitanía Marítima. «El marcado CE certifica que el barco ha atravesado los requerimientos en un proyecto de ingeniería y da derecho a que, si el barco tiene menos de 6 metros, te emitan un documento de propiedad del barco donde especifica que es eléctrico, el número de personas que puede transportar, etcétera. Es un documento que se tramita cuando se cambia el motor de un barco», nos explica. «Todavía estamos esperando a que Capitanía Marítima nos responda», añade, no sin cierta expresión de hastío.

Papeleos aparte, ¿cuáles son las diferencias fundamentales entre un llaüt a gasolina y un llaüt eléctrico? Repasamos con Daniel las ventajas y desventajas de este nuevo tipo de embarcación. «Al no haber motor de combustión, no hay gasto de combustible, no se tira aceite al agua, no hay reparaciones que acarreen residuos», nos explica Daniel. «Siempre tenemos una sentina limpia. No hay humo ni olores ni ruidos: el llaüt es extremadamente silencioso».

En cuanto a la performance de la embarcación, las estimaciones indican que con tres baterías y tres paneles solares puede alcanzar las 10 horas de autonomía en unas condiciones de menos de 15 nudos de viento y olas de menos de un metro. Las baterías se cargan mediante paneles solares que requieren de varias horas y buenas condiciones climatológicas para cargarse. Por otro lado, esas buenas condiciones climáticas también son necesarias para la navegación, con motor eléctrico o de gasolina, por lo que en un principio no constituye ninguna desventaja.

Con este proyecto que ya aglutina a familiares y amigos de Daniel, tras dos años y medio de trabajo y algunos miles de euros de sus ahorros invertidos, Daniel está a punto de conseguir su objetivo. «Solamente faltan los papeles. El llaüt está listo para navegar». Cuando le preguntamos cuáles son sus expectativas respecto a la embarcación, Daniel nos cuenta: «Quiero demostrar que es posible navegar barcos sin depender de los combustibles fósiles y plantear una diversificación de las fuentes de energía utilizadas para embarcaciones de recreo donde, según el uso y los parámetros de necesidades del barco, se puedan rebajar las exigencias en cuanto a la potencia y la velocidad requeridas. Obviamente, el llaüt eléctrico no es igual de rápido aún que el llaüt diésel». Y añade: «Aprovechando que nos quitamos la traba del combustible, que es un coste económico, podemos aprovechar estas embarcaciones sostenibles para contribuir a la limpieza de plásticos en el mar a la deriva, para proyectos educativos y como modelo para futuras reproducciones. Queremos que más gente se anime a usar embarcaciones eléctricas».

«Entendemos que la gestión de estos barcos por parte de los propietarios o de las Marinas debe ir acompañado también con una coherencia ante el auge de estas nuevas tecnologías y los apoyos que recibimos por parte de las Marinas o de los Puertos del Estado». Además, quiere saber cuál es el recorrido exacto que hace el litio necesario para las baterías desde que es minado hasta su reciclado. «Necesitamos saber qué porcentaje de litio de las baterías se puede reciclar».

Para finalizar, Daniel quiere agradecer «a todas las personas que se han acercado y que me han apoyado de alguna manera, a mi pareja, a su familia, a mi amiga Inés y a Jose Luis Torres de Náutica Seny que me aguantó durante un año en su casa mientras hacía las reparaciones de la fibra del llaüt», nos dice Daniel desde el otro lado del teléfono con un deje de emotividad en su voz.

6 comentarios

Deivit Deivit | Hace 10 meses

En resumen.. que la capitania maritima de ibiza es una m...y pasan de todo que se vaya a madrid a tramitar todo que ira mas rapido o a tenerife que igual le hacen mas caso aqui pasan de todo, suerte!

user miku | Hace 10 meses

Thor1Un dato. La batería electrónica que nombra ( lifepo4). Saca la misma potencia llena que casi descargada. Lo tengo comprobado. Al igual que algunas de acido.

Professor H` Professor H` | Hace 10 meses

Thor1Que haga con su tiempo y su dinero lo qur quiera no? O te imporra que el.tipo use un llaut electrico?

user Anfós lll | Hace 10 meses

Buen trabajo, ya he visto que hay gente que te envidia, pero para ellos.

user miku | Hace 10 meses

Bravo Daniel. Me encanta la gente con iniciativa. Técnicamente es viable y será independiente de la red, si solo lo usa un día a la semana. Por la parte eco, tiene razón con todo lo que nombra. Un Abrazo y a disfrutarlo.

Uep! Thor1 | Hace 10 meses

Eco-po**s A ver de donde sale la generación eléctrica sinó es de hidrocarburos. (Recuerden el apagón... y pq baleares no afectó) Me gustaría verlo del 45 al 25% de bateria... y de ahí para abajo... a ver que tal se comporta cuando role el viento. A ver la potencia que saca. Muy diferente a la bateria llena. Es una utopia que debido a la ignorancia de la sociedad nos la colaron. Dejen los remos a mano y una lata de conservas por favor, gracias.

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