Desde la Asociación de Patología Dual de Ibiza y Formentera (Aspadif) siguen luchando para exigir la creación urgente de un centro de media y larga estancia en la isla con el objetivo de evitar, entre otras situaciones, que las personas que sufren simultáneamente una enfermedad mental y una adicción ingresen en prisión como viene ocurriendo desde hace tiempo. Sin ir más lejos, desde la entidad explicaron que, al menos, dos personas han sido ingresadas en los últimos meses en prisión por recaer en el consumo, sin acceso a una alternativa terapéutica disponible en la isla.
En este sentido, la asociación Aspadif denunció la grave situación que atraviesan los enfermos con patología dual en Ibiza, debido a la ausencia de recursos asistenciales adecuados. Según alertaron familiares de afectados, estas personas, que han sido ingresados en prisión, fueron expulsadas de sus centros tutelados por haber recaído en el consumo de drogas. «Esta semana se cierra con un chico con patología dual en la cárcel de Ibiza porque no hay un espacio para poder ingresarlo. La madre, con 70 años, ya no puede hacerse cargo de él. Y la jueza que dictó sentencia dejó por escrito que, como ya ha hecho tratamiento de rehabilitación, no se va a hacer más. ¿Esto qué es?», denunciaron desde la asociación. «¿Cuando un tratamiento de cáncer no funciona, se deja de intentar? ¿Por qué con nosotros sí?», lamentaron.
Desde Aspadif insistieron en que la cárcel no es el lugar adecuado para tratar a estas personas, y recordaron que el consumo de sustancias no debe interpretarse como un delito, sino como un síntoma más de la enfermedad que padecen. «Consumir no se tiene que castigar, es parte del trastorno, y quienes recaen necesitan ayuda, no reclusión», señaló la secretaria de Aspadif, Soledad Manzano, a Periódico de Ibiza y Formentera.
Es por ello que la asociación reclamó con urgencia la creación de un centro de media y larga estancia especializado en patología dual en Ibiza, una infraestructura prometida desde hace años y que sigue sin materializarse. La falta de este recurso provoca que las personas que recaen en el consumo o que necesitan cuidados prolongados queden abandonadas a su suerte o, en el peor de los casos, terminen en prisión. «Nosotros seguimos reclamando ese centro porque lo necesitamos ya. Lo estamos viendo con casos como el de este joven, que después de haber hecho un tratamiento de desintoxicación ha acabado en la cárcel simplemente porque no hay otro lugar donde ingresarle», explicaron desde la entidad.
Aspadif aseguró que no se trata de casos aislados. «Hay más situaciones como ésta. Ahora mismo nos acaba de llegar otra: una chica de 25 o 26 años, con dos hijos pequeños, que ha sido trasladada a la cárcel de Mallorca. La abuela se ha quedado con los nietos y no puede ir a verla. El abogado renunció a representarla porque había consumido. ¿Cómo puede ser eso?», cuestionaron. La asociación también alertó sobre la deshumanización institucional que sufren muchas familias que luchan por ofrecer una vida digna a sus hijos con patología dual.
«A veces sentimos que tenemos menos derechos que otras personas también en situación vulnerable. Nos dicen que no hay dinero para nosotros, mientras vemos cómo sí lo hay para otros colectivos. Hemos llegado a comentar, con amargura, que no descartamos subirnos todos en una patera y llegar a Sant Antoni porque parece que así tendríamos más apoyo institucional», afirmaron. En este contexto de abandono, Aspadif destacó como un pequeño avance el hecho de que la terapia de familia que se está estructurando en la isla ha sido validada por la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD). «Esto significa que podremos externalizar y exportar este modelo, y es una buena noticia dentro de un panorama muy duro», reconocieron. No obstante, consideraron que estos pasos son insuficientes si no se acompaña de una dotación real de recursos asistenciales.
«No entendemos cómo se sigue permitiendo que personas con enfermedades graves acaben en prisión por no haber centros especializados. ¿Qué se espera que hagamos las familias? ¿Abandonarlos en la calle o permitir que los metan en la cárcel como única salida?», lamentaron, resaltando cómo la situación de los enfermos con patología dual en Ibiza pone de relieve una carencia estructural en el sistema de atención a la salud mental en la isla.
Mientras las familias claman por soluciones y apoyo, los enfermos acaban en instituciones penitenciarias, donde su trastorno no sólo no se trata, sino que, según denunciaron desde Aspadif, se agrava.
AlderaanAlderaan Coincido en que la situación es muy complicada, y también en que al sistema le falta estructura. Pero no comparto del todo la lógica con la que se aborda el problema. Muchos enfermos de patología dual acaban en prisión no por cometer crímenes graves, sino por pequeños delitos ligados al consumo, como robar unos calzoncillos de marca. ¿Qué ocurre si su única vía para sostener ese consumo es la ilegalidad? ¿Se condena a un diabético por necesitar insulina y no saber gestionarse? ¿Se le penaliza por una recaída de azúcar o se le atiende desde el sistema sanitario? ¿Se le hace responsable de buscar insulina en el mercado negro, pagando precios abusivos? No. Porque entendemos que su enfermedad necesita un tratamiento clínico, no punitivo. Con la salud mental y las adicciones, en cambio, se responde con prisión. Cuando no hay recursos —como centros específicos en Eivissa—, se ingresa a personas enfermas donde se puede: en la cárcel, que se convierte en el nuevo psiquiátrico. El sistema judicial, por desesperación de muchas familias, es a veces la única puerta para intervenir. Pero no es la adecuada. La solución ha de ser sanitaria, no judicial. Ni más ni menos.