A las nueve y media de la mañana, el parking del Mercat Nou ya está completo. Quien no haya madrugado lo suficiente se queda dando vueltas, y muchos optan por marcharse antes de siquiera entrar. «Es siempre lo mismo», dice Rosa, desde su puesto de pescado, mientras coloca doradas sobre hielo. «Dan dos o tres vueltas y se van», añade. Y cada coche que se va es una venta menos para un mercado que afronta un verano de pasillos algo más vacíos que de costumbre para estas fechas.
No es que falten clientes, explican varios paradistas, sino que este año llegan con menos frecuencia y, en ocasiones, compran con más cálculo. Carmen, desde Carnes March, confirma que su clientela habitual no falla, pero que todo se siente un poco más flojo que el año pasado. «Tenemos entrecot de Cáceres que la gente ya conoce, chuletones, solomillos… Eso siempre se vende bien, pero el calor dentro y los problemas de aparcamiento desaniman mucho», asegura mientras pone las manos en jarra. El aire acondicionado apenas funciona y, en verano, cada grado cuenta.
En el puesto de frutas y verduras Maria Cardona, las dependientas coinciden. La temporada empezó con retraso, casi un mes y medio más tarde de lo habitual, y aunque las ventas ahora han remontado, advierte que no es lo mismo que antes. «Nuestro cliente en verano es distinto. Más chefs de villas y barcos, menos gente local, porque todos están trabajando en hostelería y no pueden venir», explica. Y al hablar de mejoras, no duda: aparcamiento, aire acondicionado y baños públicos. «Si al menos los baños estuviesen limpios y en condiciones… hasta pondría baños cobrando 50 céntimos como en los aeropuertos, pero que tuviesen a alguien que los limpia, así estarían decentes».
El calor y la incomodidad también preocupan a Casa Boni, el pequeño puesto de productos italianos que vive su primer verano en el mercado. Su dueño esperaba más afluencia en estos meses clave, pero el balance es desigual. «No es accesible, sobre todo para ancianos. Cuando se llena la terraza de abajo no pueden subir», lamenta. Sus pastas frescas y quesos tienen éxito, pero no al ritmo que soñaba. Mira con cierta preocupación a agosto y septiembre, esperando un repunte que equilibre el esfuerzo de abrir cada día.
Paradójicamente, en un rincón de encurtidos y frutos secos, Guillermo sigue despachando aceitunas ibicencas con la misma tranquilidad de cada verano. «Mi sector bien. Cambia el cliente. Ahora vienen turistas y gente de villas; las mujeres que vienen en invierno trabajan en hostelería». Ni las subidas de coste de producto parecen tumbarle el ánimo, aunque admite que los márgenes se van estrechando.
Mientras tanto, los turistas que llegan se pasean haciendo fotos a los chuletones y a las brevas. Algunos compran, otros solo curiosean. Pero en cada paso, los paradistas mantienen la esperanza. «Aquí siempre tenemos clientas», repite Carmen, casi como un mantra que sostiene al Mercat Nou en un verano de calor intenso y ventas a medio gas.
IbizadoradaLa picaresca ibicenca.... Y el raor de 80 a100€ kilo y en Murcia 15 o 20 €.