La escalada de los precios del alquiler en Ibiza ha convertido en imposible el acceso a las ayudas al alquiler que concede el Govern balear. Los requisitos estatales fijan un límite de 900 euros para pisos y de 450 euros para habitaciones, pero en la isla la oferta por debajo de esas cantidades es prácticamente inexistente.
Un repaso a los principales portales inmobiliarios refleja esta situación al analizar cerca de 1.000 viviendas disponibles en la isla. En Ibiza, la mayoría de alojamientos en alquiler se ofertan únicamente para periodos temporales. Actualmente, los anuncios contemplan estancias desde octubre o noviembre hasta abril o mayo, lo que deja sin opciones de larga permanencia a los residentes. Los precios tampoco ayudan: un piso de una habitación en Cala de Bou se anuncia por 900 euros al mes, otro en la misma zona por 800 euros con sólo 45 metros cuadrados y dos meses de fianza, o un apartamento de dos habitaciones para docentes por 900 euros.
Ninguno de ellos podría optar a las ayudas porque están destinados únicamente al alquiler de temporada. Las habitaciones tampoco están al alcance de las ayudas. En Santa Gertrudis se oferta una por más de 500 euros y en Sant Antoni otra por 600 euros, la única para todo el año. Ninguna de las habitaciones disponibles en la isla baja de los 500 euros, lo que imposibilita optar a estas subvenciones, ya que el requisito estatal fija el precio en 450 euros por habitación. Hay que señalar que los datos de la Conselleria balear d’Habitatge muestran cómo el encarecimiento ha reducido el número de solicitudes de subvenciones: de las 9.500 presentadas en 2021 se ha pasado a 6.600 en 2024, una caída del 30 %. El Govern atribuye esta caída a la paradoja del mercado: al subir los precios, los ciudadanos quedan automáticamente excluidos de las ayudas porque superan el límite legal fijado por el Estado. En toda Baleares, de los 3.592 inmuebles ofertados en portales de alquiler, sólo 25 se encontraban esta semana por debajo de los 900 euros y disponibles para larga estancia, lo que supone apenas el 0,69 % del total. Ninguno de ellos en Ibiza ni en Formentera. En Palma, por ejemplo, apenas hay seis viviendas en ese rango. Una de ellas cuesta 800 euros al mes por 45 metros cuadrados en un segundo piso sin ascensor. Otra asciende a 810 euros y exige contrato de trabajo y nóminas con ingresos mínimos de 2.000 euros mensuales, para una sola persona y sin mascotas.
Con los pisos fuera de alcance, cada vez más ciudadanos se ven obligados a recurrir a habitaciones en pisos compartidos. En Ibiza, sin embargo, ni siquiera existe esa posibilidad: los precios de las habitaciones ya superan con holgura ese umbral.
Así, el acceso a las subvenciones públicas para el alquiler se convierte en un objetivo imposible para cientos de residentes de las Pitiusas, atrapados entre el «encarecimiento del mercado» y los «límites legales» que marcan las ayudas estatales.
millonarios o familias hacinadas que ya sabemos de donde son, esos van a ser los únicos que puedan vivir aquí pagando las cantidades que se piden, o porque la mayoría de dueños prefieren hacerse de oro en verano y alquilar a precio más "normal" en invierno, o básicamente sólo en invierno entre eso y los fondos buitre y el que llega de Bélgica con 2000€ de pensión que ya es más de lo que gana aquí un trabajo sin cualificar cada mes todo el año, pues ya lo tienes..