La jornada de este lunes amaneció con lluvia y nubes en gran parte de la isla, un escenario poco habitual en pleno agosto que modificó los hábitos de turistas y residentes. Lejos de las playas, que permanecieron prácticamente vacías, las zonas del centro y puerto de Ibiza concentraron parte del movimiento. El resultado fue desigual, ya que mientras cafeterías y restaurantes notaron más clientela de la habitual, negocios vinculados al ocio al aire libre, como el alquiler de motos o barcos, reconocieron que el día se traduce en pérdidas.
Restaurantes con más actividad
En algunos locales del municipio, la lluvia se notó desde primera hora. El restaurante El Pirata, que tiene un local en la Avenida Santa Eulària y otro en el puerto, registró un lleno tanto en el interior como en la terraza exterior, que tiene toldo. «Hoy no hemos parado desde la mañana. Con el mal tiempo la gente busca refugio y comer tranquilo, y eso nos ha hecho trabajar a tope», explicaba uno de los camareros entre servicio y servicio.
Un patrón que se repite en otros establecimientos. Desde Es Cantonet, donde el cliente es principalmente local, confirmaban que «estos días son brutales, un no parar». Según contaron, aunque su clientela habitual suele ser de la isla, cuando llueve se acercan más trabajadores y visitantes que deciden almorzar en el pueblo. Las tapas y bocadillos son lo más demandado, aunque asegura que en días así los usuarios vienen con más tiempo para sentarse a comer tranquilos y disfrutar de platos más elaborados.
Otros restaurantes del centro explicaron que no hay cambios en la carta ni en la organización, pero sí más movimiento general. «En días así se nota un pelín más, funciona un poco mejor el negocio porque los turistas que no van a la playa aprovechan para pasear por la ciudad», indicaron desde el Kaixo Ibiza!, aunque este lunes tenían el local cerrado por descanso semanal. Aseguran, además, que si fuera por ellos abrirían todos los lunes que hace este clima y cerrarían otro día entre semana. En este negocio corroboran que trabajan mucho más en este tipo de días.
Comercios con movimiento irregular
El impacto del mal tiempo no es igual en todos los sectores. Algunas tiendas aseguran que en jornadas como esta la afluencia aumenta, aunque no necesariamente se traduce en ventas. «Los turistas entran, miran, toquetean las prendas, pero no compran más que otros días», reconocen desde una óptica del centro. Sí hay visitantes que aprovechan para llevarse algún recuerdo o souvenir, pero no es la norma.
En la misma línea, desde Dlain Ibiza Shop comentan que «los días de lluvia son impredecibles. A veces se vende mucho, otras veces nada. Hay más gente en la tienda, eso sí». En este caso, la reducción de personal tras la pandemia hizo que el negocio se convirtiese en un comercio familiar, lo que hace que se adapten fácilmente al volumen de clientes, reforzando el equipo cuando la jornada lo requiere.
El lado negativo lo notan con claridad las empresas de alquiler de vehículos. Desde Cooltra Ibiza, dedicada a al alquiler de motos, lo explican: «Los días como hoy no se alquila. Baja muchísimo el nivel de clientes». La estrategia, aseguran, es aprovechar para limpiar y organizar la flota, y cumplir con las reservas para los días siguientes. Por suerte, compensan otros días en los que se alquilan cruceros y no se ven tan afectados.
En el puerto, algunos negocios vinculados a excursiones en barco también reconocían que jornadas así no son buenas para su actividad, ya que muchos clientes prefieren reprogramar antes de embarcarse con mal tiempo.
Turistas
El cambio de planes también se dejó notar entre los visitantes. Giulia y Marco, una pareja de turistas italianos explicaba que tenían previsto pasar el día en la playa, pero que la lluvia les hizo modificar la ruta. «Aprovecharemos para visitar Dalt Vila y comprar los regalos para la familia», decían.
Un grupo de amigos de Barcelona reconocía que para ellos la lluvia no fue un problema. «En otros viajes nos ha pasado lo mismo, así que ya tenemos plan B: hacer ronda de bares. Queremos probar diferentes locales y cervezas, todavía estamos decidiendo dónde ir», añadían.
Una ciudad más concurrida
La sensación general en el centro fue de mayor movimiento que un lunes normal, aunque sin llegar al colapso. Muchos bares y tiendas permanecieron cerrados por ser su día de descanso, lo que concentró la clientela en los locales abiertos. Según varios comerciantes, los interiores y terrazas cubiertas se llenaron más de lo habitual, pero tampoco se registró un incremento drástico de la facturación.
La conclusión es que la lluvia en verano no paraliza la isla, pero sí redistribuye el consumo.
A cualquier cosa ya le llaman lluvia; cualquiera que llegase ayer y viese esta noticia pensaría que ha llovido bien y estemos servidos de agua, cuando es todo lo contrario!!