La perrita que llegó a Ibiza el pasado mes de diciembre a bordo de una patera desde Argelia ha sido trasladada a Mallorca, donde permanece en cuarentena a la espera de que las administraciones competentes adopten una decisión definitiva sobre su futuro. Por el momento, no existe una resolución firme y el caso continúa abierto debido a su complejidad legal y sanitaria.
Así lo confirmó este martes a Periódico de Ibiza y Formentera Mariano Mas, director general de Fundación Natura Parc, entidad gestora del Centro de Protección de Animales Domésticos. Indicó que el traslado a Mallorca se efectuó este lunes, una opción favorable para el animal que ya se contemplaba desde el inicio del procedimiento.
El animal, indicó, se encuentra en buen estado de salud, correctamente atendido y bajo control veterinario, mientras se siguen los protocolos establecidos para animales procedentes de terceros países. El caso se encuentra actualmente «a expensas de lo que decida Sanidad Exterior», organismo dependiente del Gobierno central y competente en la entrada de animales desde países no pertenecientes a la Unión Europea.
Aunque el Ayuntamiento tiene competencias sobre los animales que llegan a su municipio, la intervención de Sanidad Exterior es obligatoria al tratarse de una entrada irregular desde un tercer país, lo que obliga a coordinar actuaciones entre distintas administraciones, según informó. Antes del traslado, recordó Mas, se elaboró un informe previo que recoge las opciones previstas en el protocolo sanitario vigente: la devolución del animal a su país de origen, la eutanasia o el mantenimiento en cuarentena hasta comprobar que la documentación y las condiciones sanitarias sean correctas. No obstante, este informe no es vinculante ni determina por sí solo la decisión final.
«De momento no se ha tomado ninguna resolución definitiva», explicó, insistiendo en que cualquier medida debe contar con el consenso de todas las partes implicadas. «Aunque exista un informe que apunte a una opción concreta, no es automático. Hay que valorar otros factores, como la legislación de bienestar animal», señaló, destacando la necesidad de cumplir con una normativa compleja y con plazos administrativos que no permiten una resolución inmediata. Uno de los principales obstáculos, agregó, es la situación administrativa de las personas que llegaron con la perrita.
Para que el animal pueda ser legalmente asignado a un responsable, es necesario implantar un microchip, registrar un domicilio y vincularlo a una persona concreta, algo «complicado» cuando se trata de migrantes sin documentación y sin residencia estable.
Debe estar ya adjudicada...