Poner en valor al sector primario y al productor local. Ese es el fin último del proyecto Biela y Tierra Baleares, que durante la tarde de este jueves Ana Santidrián y Edurne Caballero presentaron en el centro cultural de Jesús. Este es un proyecto que comenzó en el 2019 «con la intención de visibilizar iniciativas rurales», explicó Ana. El trasfondo de todo, según afirmó, trata de demostrar que «gran parte de las soluciones a las inquietudes que tenemos a nivel social, a nivel ambiental y a nivel económico pueden estar en el mundo rural».
En 2021 visitaron Ibiza y vieron la organización del sector agrario, así como del resto de las Baleares, y decidieron que la próxima ruta debía ser en las islas. Durante los meses de noviembre y diciembre Ana y Edurne mantuvieron reuniones telemáticas con entidades expertas locales de cada isla «para que nos hicieran un pequeño diagnóstico y nos trasladaran la situación socioambiental de cada una de las islas y seleccionaran siete iniciativas relevantes».
«Existe una desconexión muy grande entre lo que necesitamos para vivir y el conocimiento sobre donde proviene»
De esta manera, esta ruta del sector primario en Ibiza está compuesta por siete entidades diferentes, para visibilizar que estas iniciativas son: «el huerto comunitario sa Llavanera, promovido por Jesús en Transición, donde se trabaja el autoconsumo, la formación y la creación de comunidad vecinal; la entidad Apaeef, impulsora del Banc de Terres y de otras acciones centradas en el acceso a la tierra y la defensa del uso agrario frente a la especulación urbanística; la ganadería local de Ses Cabretes, con fuerte arraigo territorial; la Cooperativa Ecofeixes, referente en producción ecológica, venta directa y conservación del entorno; la Asociación de Permacultura de les Illes Pitiüses, que promueve la regeneración del campo y la recuperación de la cultura campesina; el sector pesquero artesanal de Formentera, que apuesta por una pesca sostenible con identidad local; y Es Broll de Buscastell, ejemplo de gestión tradicional del agua y defensa activa del paisaje agrícola y la asociación de agricultores de Rafel Trobat», detallaron.
Con esto, pretenden poner en valor que «Ibiza no es solo sol y playa» y que en situaciones de crisis «es especialmente importante apoyar al sector primario, y que no desaparezca», asegura Edurne.
Consideró además que «existe una desconexión muy grande entre lo que necesitamos para vivir y de donde proviene eso que necesitamos para vivir. Y eso es más evidente con la comida. La mayoría de las veces no tenemos ni idea ni de donde viene, ni los impactos que puede haber producido, ni el impacto en nuestra sociedad cercana que esté desapareciendo el sector primario».
Porque el sector primario, argumenta, no solo lleva a cabo un proceso de producción de alimenos, sino también de cuidado «del pasaje y el territorio».
Todo ello se engloba con el mundo de la bici porque «no es solo un deporte, es movilidad, es potencial, es contacto con el territorio y es una herramienta de transformación», añade. Es por ello por lo que llevan ya más de 8.000 kilómetros recorridos sobre sus bicicletas, con más de 400 pueblos visibilizando iniciativas y proyectos.
Y es que para Ana, la bici no es solo un instrumento para moverse de punto A hasta punto B:«Cuando decides como te mueves, estás decidiendo que tipo de mundo quieres».