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«El uso de las pantallas en niños es un atajo para los padres»

El enfermero y divulgador Armando Bastida imparte este viernes en Santa Eulària la charla ‘Criar con sentido común: necesidades de la infancia y cómo acompañarlas’ en la adolescencia

Armando Bastida, enfermero y divulgador | Foto: R.I.

| Ibiza |

El enfermero y divulgador Armando Bastida (Logroño, 1979) impartirá este viernes la charla Criar con sentido común: necesidades de la infancia y cómo acompañarlas en el Palacio de Congresos de Ibiza, ubicado en Santa Eulària. Esta ponencia, enmarcada en el ciclo de conferencias La aventura de educar en familia organizado por el Ayuntamiento de Santa Eulària, abordará los principios de una crianza respetuosa y práctica, basada en la evidencia científica y en el respeto al desarrollo emocional y psicológico de los niños. Durante su intervención, Bastida ofrecerá estrategias para comprender y acompañar las emociones y conductas infantiles sin recurrir a castigos, establecer límites claros desde la empatía, desmontar mitos habituales sobre la crianza y fomentar la corresponsabilidad y la paciencia en la vida familiar cotidiana.

—Este viernes impartirá en Santa Eulària la charla ‘Criar con sentido común: necesidades de la infancia y cómo acompañarlas’. En ella, abordará los principios de una crianza respetuosa en los niños. ¿Cómo es exactamente esta educación?
—La crianza respetuosa significa tratar a los pequeños como tratamos a los adultos, es decir, tratarlos con respeto. Los estamos educando y dentro de la educación se supone que tenemos que buscar herramientas que no sean humillantes ni dañinas. Tenemos que evitar ofenderles y ser autoritarios, que era la manera en la que educaban nuestros padres y nuestros profesores porque no sabían hacerlo de otra manera. Ahora que tenemos más evidencia, es necesario tratar a los pequeños con respeto y criarlos de forma respetuosa; no para que sean personas obedientes, sino para que sean personas con criterio.

—También desmontará mitos habituales sobre la crianza de los niños. ¿Puede adelantar algunas de estas creencias?
—Claro, por ejemplo, la manipulación de los bebés. A veces escuchamos que es importante no coger al niño en brazos porque te está manipulando, cuando los bebés son solo seres sintientes. Lo único que pueden hacer para reclamar afecto, apego y cubrir sus necesidades básicas es llorar. Por lo tanto, no hay intención manipulativa sobre ti ni intención de dominar el hogar. Por supuesto que los bebés tienen sus necesidades; unas son básicas y otras son creadas por los padres. Estas últimas son muy llamativas para ellos y su cerebro infantil quiere y desea estas necesidades e intenta conseguirlas. Esto ocurre también con los adultos, sin embargo, los bebés no pueden alcanzarlas por sí solos y tienen que intentar convencer, y lo hacen a través del llanto. Lo niños aprenden a ser independientes gracias a las personas de su alrededor y, con el tiempo, son más autónomos y van adquiriendo habilidades y capacidades que les permiten ser libres.

—¿Qué otros mitos desmontará durante su charla?
—Otro de estos mitos se centra en cómo la crianza respetuosa permite al niño hacer lo que quiere sin establecer límites, pero este modelo de educación es un estilo permisivo porque en la crianza respetuosa sí que es necesario poner límites. No obstante, es importante hacerlo mientras informas a los hijos e indicando que están haciendo algo mal. Siempre sin utilizar las manos y sin humillación ni amenazas. Hay que hacerlo como nosotros querríamos que nos trataran después de equivocarnos.

—¿Cree que la gente confunde ambos términos: crianza respetuosa y permisiva?
—Sí. Hay que señalar que los educadores y psicólogos abogan por la educación respetuosa porque respaldan no hacer daño a los niños durante la educación, sino preservar su salud mental. No obstante, venimos de una crianza punitiva con castigos y amenazas porque antes no sabían hacerlo de otra manera y eran las únicas herramientas que tenían nuestros padres y profesores. Entonces, ¿qué ha pasado? Nos hemos dado cuenta de que se puede hacer mejor porque este tipo de educación punitiva en niños deja huella para muchos años, incluso para el resto de la vida, repercutiendo en el tipo de persona que eres y en cómo te relacionas con los demás. Sin embargo, cuando en una generación modificas el estilo educativo que conocían, la gente no entiende esta libertad a los niños, tanta comunicación con ellos y la permisividad porque, antes, con un grito o un cachete se arreglaba todo. Por lo tanto, mucha gente confunde términos porque hay personas que no tienen las herramientas oportunas y no saben cómo reaccionan los niños ante una explicación por parte de los padres. Esta información les hace pensar en cuáles son las consecuencias de sus actos y cómo afectan a los demás.

—¿Cree que los padres de hoy en día no tienen las herramientas adecuadas para poder ofrecer esta crianza respetuosa a sus hijos? ¿Cómo pueden mejorar su forma de educar?
—Primero, ante todo, informándose bien. Segundo; probando y siendo conscientes de que se van a equivocar muchas veces. Hay que tratar de adoptar un estilo de crianza que no forma parte de tu instinto porque no es el modelo educativo que te nace emplear, ya que nos emana el modelo que conocemos, aunque muchas veces te dices a ti mismo que la educación de tus propios padres no es el estilo que quieres trasladar a tus hijos porque recuerdas lo mal que te sentías de niño. A veces, te sobresaltas porque le sueltas un grito a tu hijo o le dices la frase de tu madre o padre cuando pierdes los nervios. Cuando tu parte racional no controla tus emociones, te nace lo que ya conoces. Por tanto, la crianza hay que hacerla de manera consciente para intentar no actuar como lo hicieron nuestros padres y, para ello, es necesario informarse. Con la educación respetuosa, los niños reaccionan, sin embargo, en una crianza punitiva o autoritaria, el niño se calla porque está sometido. Este modelo no es educativo porque solo consigues que obedezca por miedo y no logras ningún aprendizaje. Con la crianza respetuosa permites sentir y permites que se expliquen.

—En determinadas etapas, el niño necesita retar a los padres. ¿Cómo pueden abordar esta situación?
—Cuando le dices que no a un niño, el pequeño cree que sus padres no están entendiendo sus necesidades y lo sigue intentando de otra manera. Son muy intensos y cuando tú permites esto porque no quieres recurrir al miedo, es difícil y muy duro. Es importante el diálogo y establecer límites. Es un trabajo a largo plazo y más tedioso, pero no rompes ni erosionas el vínculo. No creas una distancia entre el niño y el adulto. Más tarde, cuando llegue la edad en la que tú no quieres distancia, sino cercanía, que es la adolescencia, podrás tener ese vínculo con tu hijo.

—También destaca la importancia de la corresponsabilidad en la crianza y los cuidados que busca romper con los roles tradicionales.
—Claro. Ahora las madres también trabajan y están cansadas, que antes también lo estaban porque trabajar en casa también es muy duro. Ahora hay responsabilidad compartida porque si no fuera así sería directamente injusto porque son dos y la responsabilidad es de los dos, ya no solo por justicia, sino porque los hijos necesitan que ambas figuras formen parte de su educación. Necesitan, si son dos padres, que ambos hagan equipo - ya sea mamá y papá, mamá y mamá o papá y papá – para criar y educar juntos. Pueden no estar de acuerdo en los detalles, pero sí en lo importante. Esto es un aprendizaje para el hijo porque observa que los adultos también pueden estar en desacuerdo, pero seguir queriéndose igual. Por lo tanto, es muy importante la corresponsabilidad porque los niños necesitan ver un modelo de pareja normal que se relaciona, llega a acuerdos y debate. Esta actitud enseña a los hijos cómo tienen que relacionarse con sus parejas en el futuro.

—Muchos padres utilizan demasiado las pantallas como forma para callar a sus hijos. ¿Cómo afecta esta situación a los niños?
—El uso de las pantallas es un atajo para los padres. Antes nos gritaban o nos daban un cachete y nos callábamos de inmediato, pero, ahora, si el niño se queja, le pones una pantalla delante y parece que esta actitud es más amable. Sin embargo, genera el mismo efecto que la sensación que se produce cuando tú llegas a casa y tu pareja te dice ‘qué mal día he tenido’. Tú, en lugar de sentarte y preguntarle, le dices de ver una serie para no hablar sobre el problema. No se está transitando esa emoción y no se está solucionando. Por lo tanto, si un bebé se queja o llora, hay que atenderlo, abrazarlo y acompañarlo mientras transita esa emoción que siente porque la única manera de tolerar la frustración es frustrándote y aprendiendo a regularte. Mientras eres pequeño, como no saben regularse porque todavía su cerebro no ha llegado a ese nivel, los padres tienen que ayudarlos porque los niños no tienen herramientas para evadirse ni ninguna estrategia salvadora. Volviendo a las pantallas, hay una frase muy significativa que dice: Mientras que ahora nos parece horrible ver a una mamá fumando con un bebé en brazos, el día de mañana nos parecerá horrible ver a una mamá o un papá con un bebé en brazos y un móvil en la mano.

«La crianza respetuosa es dura, pero evitas crear distancia con tus hijos en la adolescencia»

—Como enfermero de Pediatría, habrá atendido a niños con problemas de ansiedad debido al uso inadecuado de las pantallas.
—Sí. También se están disparando mucho los casos de miopía en niños pequeños. También casos que presentan dificultad para tolerar la frustración y para expresar sus emociones, así como dificultades en el lenguaje porque están callados durante el uso de las pantalla y no están desarrollando el lenguaje. Esto está generando retrasos en el habla. Además, hay un aumento de obesidad infantil y sedentarismo. También dificultades para relacionarse con otros niños.

—¿Hay margen de reparación si los primeros años no se ha llevado a cabo una crianza respetuosa?
—Sí, y se debe intentar siempre, aunque el niño tenga heridas pasadas. Estas personas, con la edad, se cohíben y se convierten en niños muy introvertidos, obedientes y perfeccionistas porque no quieren seguir sufriendo o, por el contrario, se convierten en rebeldes sin ser conscientes. Rompen cosas, sacan malas notas, pegan en el colegio o se convierten en abusadores. Ellos, de alguna manera, consiguen llamar la atención por una cosa u otra y esta situación es muy preocupante para los padres. Estos niños están demandando con las herramientas que tienen porque no saben hacerlo de otra manera. Si, de repente, empiezan a recibir cariño y atención puedes reparas el vínculo para que tu hijo no tenga problemas de salud mental. Los niños son muy resilientes. Por lo tanto, es reparable totalmente.

—¿Qué sucede si no estableces límites a tus hijos? ¿Por qué son necesarias las normas?
—Creo que más o menos todos los adultos de hoy en día hemos vivido esos límites que no sentíamos como respetuosos. Sentíamos injusticia por la forma de tratarnos. No es lo mismo decir ‘no te lo compro porque no me da la gana’ que ‘cariño entiendo que quieres tener esto porque te ha gustado mucho, pero ahora mismo es mejor destinar este dinero a otra cosa más importante’. Tu hijo se va a enfadar las dos veces, pero en el primer ejemplo se sentirá totalmente juzgado por pedir su deseo y, en el segundo, se enfocará en el cariño y en que sus padres lo entienden. Luego se le pasa el enfado y volvemos a ser amigos sin que se deteriore el vínculo. De esta manera no se siente mal tratado.

—¿Quiere resaltar alguna aclaración importante antes de su charla sobre la crianza respetuosa?
—Sí. Me gustaría añadir que, aunque educar parezca muy difícil, se consigue poco a poco y siendo conscientes de que nos vamos a equivocar mucho. No hay que preocuparse porque tenemos mucho tiempo por delante. No es un cambio que se tenga que hacer de forma inmediata, sino poco a poco vamos haciendo modificaciones. También le puedes hablar a tu pequeño sobre tus equivocaciones y decirle ‘yo también estoy aprendiendo a ser papá y a veces no me sale bien’.

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