La vivienda continúa siendo el gran problema de la isla de Ibiza. Cientos de residentes se ven en la tesitura de no poder acceder a un alquiler digno debido al encarecimiento de los precios, lo que supone que una parte de ellos se vean obligados, al final, a tener que marcharse de las Pitiusas, incluso de España, en busca de un futuro en el que su sueldo les permita poder vivir bajo techo y no verse agobiados cuando toca pagar la renta, ya que en muchos casos el pago de esta es equivalente a lo que reciben la nómina.
Uno de los motivos por los cuales se da esta situación se debe al turismo y cómo se inflan los precios durante la temporada estival para los trabajadores de temporada o aquellos que vienen a pasar unos días, pues algunas viviendas se alquilan a residentes únicamente en invierno, ya que en verano se destinan al alquiler turístico. En este sentido, el equipo de gobierno del Consell d’Eivissa anunció la idea de iniciar una ronda de reuniones y contactos para definir la mejor manera de priorizar que las viviendas que se construyan en la isla sean para familias ibicencas, con un mínimo de años de residencia, y no para inversores de fuera o para segundas residencias.
A debate
Para conocer la opinión popular sobre esta propuesta, Periódico de Ibiza y Formentera se ha movilizado para conocer la opinión de los residentes de la isla de Ibiza. La mayoría coincide: primero el que vive en la isla y después, el que llega. Pero también hay matices o quienes piensan que la medida no debe ser tan estricta.
«Vivo aquí desde 2007. Desde que llegué cada vez hay más dificultades para acceder a la vivienda, sobre todo porque han subido los precios», comenta Christian, quien remarca que antes era más fácil conseguir un hogar y que se ha visto afectado por la subida de precios: «Empecé pagando 550 euros por dos habitaciones y ahora pago 1.500 por lo mismo».
«La situación de la vivienda es muy difícil, sobre todo en verano, donde los alquileres son muy altos»
En la misma situación se encuentra Ana Pilar Moreno. Ella es residente desde hace 12 años en la isla, aunque lleva viniendo desde hace cuarenta. Desde que fijó Ibiza como su casa las condiciones han cambiado. «Empecé pagando alrededor de 600 euros al mes en el puerto de Ibiza, en un piso más grande, pero al ir subiendo el precio encontré donde vivo actualmente. Ahora, en ses Figueretes, pago por tres habitaciones 1.100 euros. Es casi el sueldo de una persona», explica.
Y el residente joven que ha nacido en Ibiza también sufre las consecuencias del problema de la vivienda.
Sin oportunidades
«Tengo 27 años y no he podido independizarme», cuenta Beatriz Sabo, una ibicenca que se muestra molesta con la situación que viven los jóvenes para poder empezar a crear su hogar. «Después de todo el esfuerzo de haber estudiado y haber trabajado, tenemos que tener esta recompensa de hacer nuestra vida aquí, porque no queremos irnos», asevera. Asimismo, la joven explica que en la Península conoce que el problema para conseguir una casa existe y que la solución que queda para muchos es irse fuera de España para labrarse un futuro.
Sandra Viera, por su parte, lleva desde 1997 en la isla pero ve cómo su hija no puede buscar un alquiler para independizarse. «Tengo a mi hija que está buscando piso y es imposible. Aunque trabaje no le llega», afirma esta mujer, quien también considera que debe darse prioridad al residente porque ve cómo compañeros suyos hacen lo que pueden para pagar el alquiler y lo considera «injusto».
«Tengo a mi hija que está buscando piso y es imposible. Aunque trabaje, no le llega. Es injusto»
«Primero somos nosotros y luego los que vengan de fuera», afirma Ana María Rosado, una residente que, afortunadamente, tiene su casa pero que es consciente de la situación que vive la gente para poder tener una vida digna.
Juan Ignacio, residente desde hace cuatro años, apunta que a él no le han subido el alquiler, pero en cambio ve a familiares y amigos que cada vez pagan más por tener un techo donde dormir. «Cada vez que les termina el contrato, les suben el precio», apunta.
Para todos
Aunque la gran mayoría considera que se debe dar prioridad a los residentes, algunos consideran que tiene que haber equidad de condiciones. María Dolores Comino lleva toda su vida en la isla y ve las dos caras de la moneda. «En principio, si tienen trabajo sí deben tener prioridad, pero creo que deberíamos tener derecho a una vivienda», afirma.
Por otra parte, Jaime Valverde considera que la prioridad es el residente, pero que también se debe ayudar al que viene de fuera. «La situación de la vivienda es muy difícil, sobre todo en verano, donde los alquileres son muy altos», remarca.
Esta es la purga económica de la clase trabajadora. Mientras los alquileres en Baleares subieron un 45,7% en tres años, los salarios solo crecieron un ridículo 7%. En Ibiza, los residentes destinan más del 60% de su sueldo a la vivienda porque los salarios están congelados mientras el alquiler alcanza los 23€/m². Que un alquiler pase de 550€ a 1.500€ no es "mercado", es extracción depredadora. La solución exige topes de alquiler estrictos vinculados al salario medio local y un recargo fiscal masivo a las viviendas turísticas para devolver los pisos a los residentes. El contrato social ha muerto cuando un mes de trabajo a tiempo completo ya no basta para pagar un techo básico.