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Temporal en Ibiza y Formentera

La degradación de Talamanca se agrava con el tren de borrascas

La pérdida de arena y falta de soluciones dejan a la playa expuesta a cada episodio de fuerte oleaje

La pasarela de la playa ha quedado destruida tras el tren de borrascas que está viviendo la isla este invierno | Foto: Toni P.

| Ibiza |

La playa de Talamanca presenta a día de hoy una imagen de degradación evidente tras el paso continuado de temporales que han afectado a Ibiza durante las últimas semanas. El tren de borrascas ha dejado una huella visible en uno de los principales arenales urbanos del municipio, con daños acumulados tanto en la playa como en sus infraestructuras, una situación que no es nueva pero que se agrava año tras año.

El paisaje actual es elocuente. La pasarela de madera que recorría buena parte de la playa se encuentra completamente destruida y cubierta de posidonia seca. En varios puntos, el trazado ha desaparecido por completo y el Ayuntamiento de Ibiza ha optado por cortar el paso mediante barreras de seguridad. A escasa distancia de la pasarela se ha formado un socavón en la arena, consecuencia directa de la erosión provocada por el oleaje. Además, algunos de los fragmentos arrancados por las tormentas han sido desplazados por el mar y yacen ahora en la arena en el extremo opuesto de la playa, frente al hotel Argos. El bar Flotante continúa cerrando con su terraza cubierta de posidonia y con la orilla amenazando con ocuparla y la torre de vigilancia de la playa tiene su base justo en la orilla recibiendo las olas.

Estos daños se suman a los ya evaluados por los técnicos municipales tras los últimos episodios de fuerte temporal marítimo. Tal y como informó el propio Ayuntamiento en semanas anteriores, la pasarela de Talamanca venía arrastrando problemas estructurales desde anteriores inviernos y los recientes temporales no han hecho sino acelerar su deterioro. La combinación de fuerte oleaje, subida del nivel del mar y la falta de arena ha dejado la infraestructura prácticamente inutilizable.

«Durante los temporales, las olas pasaban por encima de los toldos y llegaban prácticamente hasta el tejado. Llegaron a arrancar las jardineras y las mesas y sillas iban de lado a lado empujadas por el agua»

El impacto de los temporales no se limita a lo visible en la playa. Joan Marí, responsable del Hostal Talamanca, el único negocio que mantiene su actividad durante la temporada de invierno en la zona, describe escenas de una violencia poco habitual en un entorno turístico tradicionalmente asociado a la calma. «Durante los temporales, las olas pasaban por encima de los toldos y llegaban prácticamente hasta el tejado. Llegaron a arrancar las jardineras y las mesas y sillas iban de lado a lado empujadas por el agua», explica.

Marí advierte de que la situación no es puntual ni excepcional. «Cada año va a peor y no podemos hacer nada. Acabará arrancándolo todo si no se encuentra algún tipo de solución», señala, subrayando la sensación de impotencia compartida por quienes viven o trabajan junto a la playa durante todo el año. A su juicio, uno de los factores clave ha sido la progresiva pérdida de arena. «Antes había 25 o 30 metros de playa, también es cierto que siempre se echaba arena a principios de verano, algo que se dejó de hacer hace mucho tiempo», recuerda.

La acumulación de posidonia seca es otro de los problemas cotidianos derivados de los temporales. Aunque su presencia es un indicador ambiental positivo, en este contexto se ha convertido en un obstáculo constante para la actividad diaria del establecimiento. «Ahora la pasarela está rota y cubierta de posidonia seca que el viento no deja de llevarla hacia dentro: nos pasamos el día barriendo y, a la hora de comer, tenemos que poner el toldo para que no entre en los platos», relata.

Mientras tanto, Talamanca continúa a la espera de una solución estructural que vaya más allá de actuaciones puntuales o medidas de emergencia. Los efectos del último tren de borrascas han vuelto a poner sobre la mesa un debate recurrente en la ciudad: cómo proteger una playa urbana cada vez más expuesta a la erosión y a fenómenos meteorológicos extremos, y hasta qué punto la inacción acumulada durante años ha contribuido a la situación actual.

3 comentarios

ALEX ALEX | Hace una hora

A Talamanca le quedan 10 años de vida, y de chiringuitos a pie de playa. Lo van diciendo todos los expertos y estudios desde hace años: el nivel del mar sube y se va comiendo la playa, pero aquí nos preocupamos en poner puertas al campo para mantener tres negocios.

user Jovana Gaztelumendi | Hace una hora

El mar reclama lo que es suyo. Para cuando un debate sobre demoler determinados elementos urbanísticos en esa playa?

user Manifiesta | Hace 5 horas

Trataré de hacer un adelanto de como se va a resolver o se va a tratar de resolver, la degradación de Talamanca; Pedir ayuda al gobierno central y poner el parche de siempre.

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