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Bares de siempre

Bares de Ibiza: Magic, la magia cotidiana de Platja d’en Bossa

Un clásico de Platja d’en Bossa que ha sobrevivido a la crisis, la pandemia y la transformación turística de la zona

El bar Magic de Platja d’en Bossa se ha convertido en uno de los puntos clave del barrio durante todo el año, adaptándose a los cambios que vive la zona entre las distintas temporadas del año | Foto: Toni P.

| Ibiza |

Pedro Martín Peñacoba se hizo cargo del bar Magic de Plata d’en Bossa, en leña calle Fray Luis de León, junto a su socio, Oscar Carbonell apenas un año después de que Toni López pusiera en marcha el negocio hace dos décadas.

«Yo trabajaba como comercial de cerveza en Zumos Naturales y el Magic era cliente. En cuanto me enteré de que se trasladaba, se lo propuse enseguida a mi socio», recuerda Pedro. En un primer momento lo plantearon como una inversión paralela a sus respectivos empleos, pero pronto comprendió que el proyecto requería implicación total. «Me di cuenta de que había que estar allí para que el negocio siguiera adelante».

Dos décadas después, habla con la experiencia de quien ha pasado por todos los ciclos posibles. «El negocio de la hostelería es muy sacrificado y, además, toda la burocracia te lo pone cada vez más difícil».

Inicios

El inicio no fue sencillo. «Nada más montarlo llegó la crisis de 2008», rememora. Aquellos años fueron, en sus palabras, de pura resistencia: «Se trataba de sobrevivir. ¡Y sobrevivimos!».

Superado el golpe inicial, el negocio experimentó una recuperación notable. «Afortunadamente hubo una gran subida de trabajo y pasamos de empezar con ocho empleados a tener hasta 20». Pedro atribuye buena parte de esa mejoría a la transformación de la zona: «Las reformas y la subida de categoría de los hoteles de alrededor ayudaron mucho. Ha subido el nivel del turista en Platja d’en Bossa y, en consecuencia, también la facturación».

«Lo barato ya no existe, pero sí lo razonable, y ahí es donde nos movemos»

Aunque matiza que no se nutren tanto del huésped directo de esos hoteles como de todo el ecosistema que generan. «Recibimos a toda la gente que mueven alrededor, a categorías no tan altas pero muy buenas. Platja d’en Bossa se ha puesto de moda».

Concepto

Desde el principio, la idea fue clara: «Queríamos la típica cafetería de toda la vida: croissants, tostadas, bocadillos… pero que también pudieras comerte una sepia o un entrecot».

No aspiran a ser un templo gastronómico especializado. «Tenemos un buen servicio de tapas, pero no es nuestra especialidad: no somos ni un Bar Nou ni un Santa Gertrudis», señala con honestidad. La apuesta, en cambio, se centra en la materia prima, el precio y el servicio. «Lo barato ya no existe, pero sí lo razonable, y ahí es donde nos movemos».

Si hay un rasgo que define al Magic es la rapidez. «Es nuestro fuerte. Lo conseguimos gracias a un equipo de cocina fuera de lo normal». La cocina permanece abierta todo el día, con cuatro personas por la mañana y tres por la tarde, lo que permite atender desayunos, comidas y cenas sin interrupción.

Momentos

Entre los recuerdos más intensos, Pedro no duda: «El mejor momento fue en 2010, cuando España ganó el Mundial». El bar se convirtió entonces en punto de celebración colectiva. También guarda una anécdota curiosa: «Dani Olmo estuvo aquí con sus colegas tras ganar la Eurocopa sub-20; era solo un chaval. Ahora desayunará en algún beach club», bromea.

El episodio más difícil llegó en 2020 con la pandemia. «Aunque nos hubiéramos permitido cerrar, me supo mal dejar el bar sin nada». La solución fue improvisar: «Montamos una cafetera fuera para ofrecer cafés y tostadas para llevar de ocho de la mañana a cuatro de la tarde».

Equipo

En plena temporada, el Magic puede alcanzar los 20 empleados. «Gestionar un número tan alto es una complicación más», admite. Observa, además, una diferencia estructural respecto a otros sectores: «En hostelería saben que si no trabajan en un lugar, lo harán en otro, y eso se nota en el compromiso».

Aun así, su filosofía es clara: «Hay que cuidar al personal». Para favorecer la conciliación, en invierno cierran todos los domingos.

La estabilidad del equipo es uno de sus orgullos. Ana, la cocinera, está desde 2006; Mari, desde 2007; Laisa, desde 2010; su hermana Susana forma parte del día a día; y otros trabajadores, como Raúl, acumulan ya cinco o seis años. Una fidelidad poco habitual en el sector.

El entorno también ha cambiado. «Tras dejar de haber pisos turísticos, el barrio es más residencial y en invierno, cuando solo quedamos Pata Negra y nosotros, hay más gente».

El invierno, no obstante, es tiempo de resistencia. «Sobrevivimos para mantener el servicio, cubrir gastos y conservar al personal. Donde está el negocio es en la temporada».

En verano, el perfil es claro: «Mucho personal de seguridad, trabajadores de la noche, de discotecas, hoteles, tiketeros… Gente vinculada al ocio que sabe que aquí puede comer o desayunar sea cual sea su horario». Aun así, el 70% de la clientela estival es turística. «El residente prácticamente desaparece porque está trabajando y ocupado en sus cosas».

Clientes

Si algo refrenda la trayectoria del Magic es su clientela fiel. Antonio, vecino de la zona, lleva acudiendo desde el primer día. Destaca, por encima de todo, el trato: asegura que lo mejor es el servicio y que «son todos muy buena gente».

Toribio, que además de trabajar por la zona vende cupones en el entorno, combina jornada laboral y vida cotidiana en el bar. Vive cerca y, desde que abrió, lo frecuenta para comer y tomar algo, convirtiéndolo en una extensión natural de su rutina.

Cada mañana también es habitual ver a Gael, Paola y Francisco —padres e hijo— junto al abuelo Francisco compartiendo desayuno. Para el más joven, el Magic es «un lugar extraordinario». Su madre bromea con que «el día que cierren me voy de la isla», mientras el padre subraya que en más de cinco años «no nos falla nunca: buena carta, buena gente, buen precio y mucho amor». El abuelo, por su parte, lo resume con rotundidad: «El menú es extraordinario».

Veinte años después, el Magic sigue siendo eso: una cafetería de barrio en una de las zonas más dinámicas de Ibiza, capaz de combinar el pulso turístico de Platja d’en Bossa con la fidelidad de quienes la habitan todo el año.

1 comentario

MASIFICACION ibiza MASIFICACION ibiza | Hace 25 minutos

cómo están los precios veremos lo que resisten los bares

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