Ibiza y Formentera contarán en los próximos años con nuevos recursos públicos destinados a mejorar la atención a las personas mayores y en situación de dependencia. El Plan de Infraestructuras Sociosanitarias 2026-2030 prevé ampliar la red pública existente en Baleares e incorporar por primera vez la vivienda supervisada como alternativa intermedia entre el domicilio y la residencia.
La consellera de Familias, Bienestar Social y Atención a la Dependencia, Sandra Fernández, ha presentado el Plan en Sant Josep de Sa Talaia, acompañada por el alcalde del municipio, Vicent Roig, y el presidente del Consell Insular de Ibiza, Vicent Marí.
En las Pitiusas, el Plan comprende cuatro nuevas actuaciones que sumarán 80 plazas y una inversión de 5,5 millones de euros, además de mejoras en equipamientos ya en funcionamiento. La actuación responde a la evolución demográfica de las islas, donde aumenta el número de personas que necesitan apoyo cotidiano y también el tiempo durante el que lo requieren.
Actuaciones en Ibiza
En Ibiza se realizarán tres intervenciones principales. La residencia Sa Serra, en Sant Antoni de Portmany, ampliará su capacidad con 20 nuevas plazas. En Sant Josep de Sa Talaia se construirá un nuevo centro de día junto a un recurso de vivienda supervisada que aportará 50 plazas en total. Y en Sant Joan de Labritja se pondrá en marcha otra vivienda supervisada con 10 plazas adicionales.
A estas intervenciones se suma la mejora de la residencia de Sant Francesc, en Formentera, donde se adaptarán las instalaciones exteriores para adecuarlas a las necesidades actuales de los usuarios.
El Plan incorpora por primera vez en la red pública de Baleares la vivienda supervisada, un recurso dirigido a personas con dependencia moderada que necesitan apoyo en su día a día, pero que pueden mantener autonomía. Se trata de viviendas normalizadas para un máximo de 10 personas que se convierten en su domicilio habitual y cuentan con acompañamiento profesional, permitiéndoles vivir de forma independiente sin ingresar en una residencia y ampliando la cartera de recursos públicos existentes.
Con ello se amplían las alternativas de atención pública y se adapta la respuesta a las distintas situaciones de dependencia. El objetivo es responder mejor a la demanda real y reducir la presión tanto sobre las listas de espera como sobre las familias cuidadoras.
El Plan se ha elaborado a partir de un análisis detallado de la cobertura real de servicios en cada territorio, teniendo en cuenta la distribución de recursos existentes, la evolución demográfica y las necesidades detectadas en cada isla. Este estudio ha permitido identificar déficits de plazas y planificar nuevas actuaciones allí donde la demanda es mayor, evitando duplicidades y ordenando el crecimiento del sistema público.
A partir de este diagnóstico, el Plan se articula en cuatro objetivos principales: reforzar la red pública de atención a la dependencia, garantizar la equidad territorial acercando los servicios a la ciudadanía, dar respuesta a la demanda real reduciendo listas de espera y adaptar los recursos a las necesidades actuales y futuras de la población mediante una planificación sostenible.
La planificación forma parte del programa estratégico autonómico «Illes en transformació» y prevé la creación de 18 infraestructuras en Baleares, con 693 plazas y una inversión global de 82,4 millones de euros. En el caso de Ibiza y Formentera, las nuevas actuaciones buscan equilibrar la disponibilidad de recursos con la realidad insular, donde la proximidad del servicio condiciona directamente el acceso a la atención.
Estas actuaciones amplían la red pública ya existente en las Pitiusas y ofrecen alternativas antes de que la dependencia sea severa, facilitando que las personas puedan continuar desarrollando su vida cotidiana con apoyos adaptados y sin desvincularse de su entorno social.