Corría el año 1987 y el Ayuntamiento de Ibiza, entonces gobernado por el alcalde Adolfo Villalonga, daba luz verde a la decisión de sacar a concurso público la concesión del Castillo con el fin de levantar en el mismo un hotel de lujo. En aquellos momentos, una empresa gallega, Comex SA, había presentado su propia propuesta al Consistorio. La noticia publicada en aquel momento decía: «La intención de convertir el Castillo en centro turístico está en marcha y va muy en serio».
Años antes, a finales de los 70, el Ejército había cedido el histórico inmueble al Ayuntamiento y este lo había destinado a usos como la apertura de un instituto de FP, dirigido por Joan Marí Tur Botja. Pero el edificio estaba en la ruina y el deterioro era imparable. El Ayuntamiento no tenía fondos para sufragar su rehabilitación y surge entonces la idea de destinarlo a uso turístico. Aquello no salió adelante. Tampoco cuando el planteamiento lo hizo el siguiente alcalde, el socialista Enrique Mayans, quien lo propuso al Ministerio de Turismo sin éxito.
Pero la concesión a Ibiza en 1999 del titulo de ciudad Patrimonio de la Humanidad reactivó la idea. Así lo ha recordado la exalcaldesa Lurdes Costa, bajo cuyo mandato se puso la primera piedra del que ya es hoy el parador número 99 de la red de Paradores de España: «Tuvo un uso que no era el adecuado pero fue la manera de mantenerlo abierto. Pero el presupuesto que hacía falta para la rehabilitación no lo podía abarcar el Ayuntamiento». El alcalde Enrique Fajarnés barajó otras posibilidades como la apertura del Museo del Mar o la sede de la UIB. Pero el Ayuntamiento chocó siempre con la misma situación: la falta de capacidad económica para sacar adelante una obra en la que Turespaña y Paradores de España han tenido que invertir 47 millones de euros.
Foto: Arguiñe Escandón
Con el socialista Xico Tarrés al frente del Consistorio y la propia Costa como responsable municipal del patrimonio de la ciudad, se retoma la posibilidad de levantar allí un parador y esta vez cuajó: «El Ayuntamiento insistió mucho en que Baleares era la única comunidad autónoma que no tenía para dar y entonces se empezó a considerar».
Xico Tarrés, por su parte, recuerda que fue el ministro Joan Clos quien aceptó la propuesta de Vila porque «vio que aquello podía ser un parador único». Además, el respaldo del entonces presidente del Govern, Francesc Antich, y del conseller Joan Mesquida, fue también fundamental. Tarrés tiene claro que el de Ibiza «será el mejor parador de España».
Pero en toda esta historia fue otro socialista, Toni Costa, quien tuvo un papel clave. Este lunes, en la inauguración, todos tenían palabras para el único ibicenco que ha sido presidente de Paradores de España. «En realidad, el cerebro fue el Ayuntamiento y yo lo que hice fue facilitar que esto fuera posible», ha explicado en declaraciones a Periódico de Ibiza y Formentera, «un poco antes de que me nombraran presidente de Paradores se dio el paso definitivo y se aprobó el proyecto».
«Lo más importante es que se ha recuperado definitivamente el casco antiguo de Ibiza»
Costa ha explicado que el objetivo fundamental de la cesión del Castillo a Turespaña fue conseguir la rehabilitación de este histórico lugar. «Lo bonito hoy es verlo hecho realidad», ha afirmado, «quizás entonces fue una acción un poco temeraria por mi parte porque casi lo puse como condición antes de que me nombraran presidente de Paradores».
«Lo más importante es que se ha recuperado definitivamente el casco antiguo de Ibiza, que es un patrimonio inestimable e incalculable y que estaba muy abandonado», ha dicho. También ha recordado que alcaldes como Enrique Fajarnés ya trabajaron en la recuperación de este patrimonio con proyectos como el de la Ronda Calvi, que contó con financiación del fondo cultural del Ministerio de Obras Públicas en tiempos de Josep Borrell. Y el mismo Costa colaboró con el Ayuntamiento para sacar adelante el plan de excelencia «que sirvió para poner en valor Dalt Vila».
En su opinión, el Parador de Ibiza será fundamental para la revitalización del casco histórico de la capital isleña: «Es una parte sustancial al proyecto. Que haya gente aquí todo e laño provocará movimiento. Yo lo viví con otros paradores en lugares pequeños, en los que se generó actividad no solo económica sino de transformación de todo el entorno. Hay una parte muy relevante de eso. Además, el cliente de Paradores es singular. Abrir este parador es abrir un portal enorme a la demanda turística que tiene la propia red de Paradores de España. Yo me alegro mucho de haber podido vivir esto».