Cuando este ya estaba terminando una nueva sesión plenaria del Ayuntamiento de Sant Antoni, que había transcurrido con relativa normalidad, se dio paso a las preguntas del público. En muchas ocasiones no hay intervenciones en este punto, pero en esta ocasión se sucedió una importante denuncia por parte de la responsable de Suerte, un gato con cáncer de piel.
Ella es la encargada de una de las comunidades felinas que existen en Sant Antoni. Según afirmó la mujer, en la clínica en la que se atendió al animal, fue tratado por «personal no veterinario», lo que supone «el primer ejemplo de maltrato animal». Según explicó, ella consultó con el Colegio de Veterinarios y le aseguraron que esa persona no es colegiada.
En el caso de Suerte, lo encontró con apenas cuatro meses «abandonado y muerto de hambre». En la colonia lo estuvo cuidando durante cuatro años, hasta que el gato enfermó y fue llevado a la clínica. «A esta hora no se dónde está Suerte ni en qué situación está después de cuidarla durante cuatro años», expresó la mujer, marcada por la desesperación.
Ante dicha intervención, el alcalde, Marcos Serra, tomó la palabra para «agradecer la labor de los voluntarios» y, sin una respuesta concreta «ante cuestiones tan concretas» afirmó que «estudiará» la cuestión junto a la concejala y que «si hay que tomar medidas las tomaremos».
La cuestión de los gatos ya había aparecido en el plenario previamente, a raíz de una moción presentada respecto al propio Suerte y a otro gato, Houdini, presentada por Andrea Pérez, del PSOE. En su intervención preguntó al equipo de gobierno por qué no se le ha proporcionado los tratamientos necesarios para el animal.
La respuesta corrió a cargo de Pepita Torres, concejala de Bienestar Animal, quien explicó que, según se establece en la Ley de Bienestar Animal «el tratamiento de electroquimioterapia no está considerado como una de las obligaciones para los municipios».
Animalistas
El mismo caso era denunciado hace apenas cinco días por parte del coordinador insular del Partido Animalista Pacma en Ibiza, Olivier Hassler, quien acusaba de «presunto maltrato animal por omisión» al Ayuntamiento de Sant Antoni. Para el partido animalista, puede hablarse de «una grave falta de empatía institucional» mostrada en el caso de un animal comunitario de una colonia felina de Sant Antoni que precisaba atención veterinaria «completa, urgente y continuada».
Desde Pacma, en un comunicado, aseguraron que, de confirmarse la «negativa» del Consistorio a asumir el tratamiento necesario para este animal, pese a existir deber legal de atención, «podrían concurrir responsabilidades por una presunta situación de maltrato animal por omisión».
Los españoles los ultimos, los primeros los africanos y despues los gatos