Durante la madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo, España atrasará sus relojes una hora: a las 2:00 serán las 3:00. Esta medida se adoptó durante la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania, Estados Unidos e Inglaterra decidieron introducir el horario de verano para ahorrar energía de cara al conflicto: adelantar los relojes para esperar una hora más para encender las luces al atardecer.
Esta estrategia energética se adoptó en España en 1940 bajo la dictadura de Francisco Franco para adaptarse al horario del resto de países europeos. Pero hoy en día, en un mundo de luces LED de bajo consumo y con las energías renovables al alza, esta medida se ha puesto en cuestionamiento. Ya en 2018 el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunciaba la votación para suprimir el horario de invierno y conservar el de verano durante todo el año. Pero esta votación no prosperó.
En este contexto, en Periódico de Ibiza y Formentera hemos salido a la calle para preguntar a la ciudadanía su opinión al respecto.
«Yo estoy a favor», comenta Carlos, un residente de Vila. «A mí siempre me ha gustado esta transición, que de repente se haga de día más pronto, o al revés. Lo veo bastante bien». Preguntado acerca de si el cambio de hora afecta a su biorritmo, Carlos responde que a él nunca le ha molestado.
Damián es otro de los residentes que está a favor del cambio de hora. «A mí no me influye el cambio de hora, aunque estoy a favor. El día va a ser el día y la noche va a ser la noche».
A Sabina Martínez, por el contrario, el cambio de horario le parece «mal». «Sobre todo en invierno, perdemos un montón de tiempo de luz. No le veo la funcionalidad a esto». Además, alega que, a nivel personal, el cambio puede afectar a la vida de las personas. «Emocionalmente afecta bastante. Ya que estás trabajando hasta tarde, si encima te quitan una hora, pierdes tiempo de vida personal para aprovechar el día y hacer deporte».
Salvatore afirma que no le encuentra el sentido al cambio de hora. «Estamos acostumbrados a las cosas malas». Alega que preferiría tener un solo horario todo el año: el horario de verano. «No conozco las razones científicas por las que se cambia el horario», confiesa.
Carolina, por su parte, es una defensora acérrima del horario de verano. «Porque el día es más largo, se aprovecha mejor, tienes más energía por la mañana y al atardecer. La luz da alegría, y la oscuridad tristeza, sobre todo en invierno».
Valeria y Nadia comparten la misma opinión: prefieren el horario de verano. «En invierno llegan las seis de la tarde y se te va el día para abajo y no lo aprovechas igual que cuando el sol se va a dormir más tarde», comenta Nadia. Por su parte, Valeria opina que «las personas están más activas con la luz del sol. ¿Por qué no aprovecharla al máximo?».
Carlos Borrego está «en contra» del cambio horario. «Me da la sensación de que a las cinco de la tarde tienes que irte para casa. La vida en la calle disminuye». Confiesa que el cambio de hora afecta a los biorritmos de la población.
Finalmente, Albert Camero comparte la misma opinión que Carlos. «Que se quede el horario de verano para tener más horas de sol y poder aprovechar más el día, sobre todo de cara al invierno: se acorta mucho el día y al final se te hace más largo. Prefiero que haya siempre más sol», argumenta.
Gran periodismo de investigación... Ja ja ja por cierto, de estos 'residentes" hay alguno qué viva aquí todo el año y tenga algún familiar ibicenco?