Procedente de Cartagena, el AIDAcosma estrenó este Jueves Santo en Ibiza la temporada de cruceros. Hasta las 19 horas, cuando tiene previsto volver a zarpar, miles de turistas -principalmente de origen alemán- pasearán, comerán y realizarán alguna que otra compra en la zona del puerto y en las calles del casco histórico de Vila.
Poco después de su llegada, los cruceristas comenzaron a llegar a la ciudad, muchos de ellos mapa en mano, para ir descubriendo poco a poco los encantos de Ibiza.
«Empezamos el crucero en Tenerife y visitamos después otras islas de las Canarias y Málaga. Por el momento, me gustan las pequeñas tiendas del puerto que he podido ver», aseguró uno de los viajeros del AIDAcosma.
También dos jóvenes alemanas recién llegadas reconocieron que las primeras impresiones nada más llegar a la isla habían sido buenas. Para estas turistas, era la primera vez que viajaban en un crucero. Según afirmaron también, conocían Ibiza «por fotos y esperamos divertirnos mucho aquí».
Foto: Roberto Rossi
Un matrimonio, también alemán, explicó que su próximo destino era la ciudad de Barcelona. Sentados en un banco del puerto, el hombre y la mujer descansaban un poco, sin perder detalle de todo el movimiento que ya este jueves podía presenciarse en el puerto de Ibiza.
El AIDAcosma es un moderno megacrucero de bandera italiana y con capacidad para más de 5.200 pasajeros. Habitualmente, ofrece rutas por las Canarias y el Mediterráneo.
Durante este mes de abril, y entre las próximas llegadas de cruceros, el día 8 recalará en el puerto el Seven Seas Voyager, también con miles de viajeros a bordo, además del Costa Pacífica.
En una jornada como la del 24 de abril, y según las previsiones de la Autoridad Portuaria de Baleares, coincidirán en Ibiza hasta cuatro embarcaciones de este tipo: el MSC Música, el Norwegian Pearl, el Seven Seas Voyager y el Norwegian Dawn.
Para que no regresen los cruceristas, nada mejor que recomendarles hacer uso de la recien estrenada, modernisima y eficiente flota de autobuses de trasporte público. La mitad no son capaces de llegar a Vila, y los que llegen se quedan en tierra por los retrasos de vuelta.