Se aproxima la temporada de verano en Ibiza y los rentistas sacan a relucir sus últimas ofertas. Cuando pensábamos que ya se habían alcanzado los límites de la vergüenza y de la usura, esta semana un nuevo anuncio ha conseguido impactar a la sociedad ibicenca: se alquilan dos sofás por 500 euros cada uno en un diminuto salón de un piso de Ibiza.
El anuncio, publicado en un grupo de una conocida red de mensajería, se lee: «Disponibles ya para alquilar: sofá simple en salón en Figueretas. En el salón hay otro sofá donde ya hay alguien. Precio: 500 euros. Luego hay otro sofá en un salón para una sola persona sin nadie más en el centro de Ibiza por 450 euros. Los dos sitios piden también un mes de fianza. Más info y vídeos por DM».
Contactamos con la persona que publica el anuncio, que dice no ser la persona que alquila los sofás. Esta persona actúa de intermediaria ya que, asegura, la persona que alquila no utiliza la aplicación de mensajería. Tampoco es capaz de confirmarnos si la persona que lo alquila es la propietaria o bien una arrendataria. Sí nos puede confirmar, sin embargo, que los gastos de electricidad y agua están incluidos en el precio.
El vídeo muestra un desafío arquitectónico severo: de la puerta de la entrada de la vivienda hasta el primer sofá en alquiler no hay ni dos metros, interrumpidos por una mesita de café. Este sofá ya se encuentra alquilado a una chica, según confirma la persona que envía el vídeo. Inmediatamente a la izquierda del sofá hay una mesa cuadrada de comedor de dimensiones exiguas, a su lado el cubo de basura que está junto a la nevera, donde comienza un pasillo estrecho y alargado que alberga la cocina.
Bajo la escalera de caracol, en el pasillo que da al baño, se encuentra el sofá en alquiler: se trata de un somier con un colchón individual cubierto por una manta y algunos cojines de colores vivos. La persona que hace de intermediaria propone que bajo el sofá se pueden guardar cosas. Este es el único espacio dedicado al almacenamiento de enseres personales disponible para la persona que lo alquila. Al final de la escalera se encuentra la zona que habita la arrendadora, que está tapada por una cortina.
El tercer sofá en alquiler se encuentra en otra propiedad, en un piso situado en el centro de la ciudad. En esta ocasión, se trata de un piso amplio, luminoso y recientemente reformado, a juzgar por su estado. El sofá que se alquila es un sofá chaiselongue de grandes dimensiones, en un salón muy espacioso en el que también hay un televisor y una mesa de comedor. La cocina y el baño que se comparten presentan buen aspecto y el piso es, a pesar de todo, bastante espacioso. El precio de este sofá es también de 500 euros al mes, más un mes de fianza.
Esta es la nueva realidad de Ibiza: anuncios de pisos con condiciones de habitabilidad indignas a precios astronómicos, donde se desconoce si los propietarios o los arrendadores (o ambos) meten a varias personas a la vez. A estas ofertas de alquileres manifiestamente ilegales se suman, además, otra tendencia este año en Ibiza: el alquiler de habitaciones, que se ha disparado hasta los 2.100 euros en algunos casos, tal y como ya publicó este rotativo hace semanas.
Estos anuncios siguen aflorando en las redes de mensajería y en anuncios en Internet, esquivando los controles. Como cada año, el patrón se repite: cuanto más cerca está la temporada, más vergonzosos se vuelven los anuncios de alquiler, en un contexto geopolítico que amenaza con encarecer el precio de la vida y los materiales de construcción de viviendas.