«Es desesperante. Tengo mucha ansiedad e incluso se me cae el pelo». Así define una vecina de Ibiza que se ha puesto en contacto con Periódico de Ibiza y Formentera la situación que está viviendo desde el pasado mes de octubre, momento en el que le alquiló el piso a una persona que le está provocando una situación «muy desesperante». Ella tenía la intención de alquilar su piso en el mes de septiembre, a través de un administrador, por lo que se puso un anuncio en una plataforma de alquiler y compra de pisos.
Al día siguiente ya tuvo una persona muy interesada, diciendo que una conocida suya quería entrar a vivir en su piso. Mostraron mucho interés, por lo que rápidamente se llevó a cabo el proceso de alquiler. «A mí ya me extrañó que no intentasen inicialmente regatear el precio. No pusieron ninguna pega», explica la dueña del piso. «Ella presentó unas nóminas, pagó el mes de alquiler y firmó el contrato», dice, antes de explicar que se trataba de un contrato de un año, prorrogable a cinco más, con un precio de alquiler de 950 euros. Se trataba de un piso recién reformado y en perfectas condiciones para poder entrar directamente a vivir.
«Ya en octubre, de primeras, no pagó el alquiler, por lo que me empecé a asustar. Además, no puso la luz a su nombre porque decía que tenía una deuda con la compañía, por lo que las facturas me seguían llegando a mí», explica la dueña. «Me quedé más tranquila porque finalmente, al final de mes, sí que pagó. Pero en noviembre volvió a suceder una situación similar», añade.
Desesperación
En diciembre, sin embargo, directamente ya no pagó el alquiler. Y tampoco lo hizo en el mes de enero. «En febrero, de repente, pagó dos facturas», explica. Sin embargo, el gran susto llegó cuando los vecinos de la zona les dijeron a la propietaria del piso que «la inquilina no es trigo limpio», y que habían visto a diferentes personas viviendo en su casa en diferentes semanas.
«Me dicen que en noviembre hubo una pareja con un perro. Hace un mes había otra persona, y hace una semana, otra diferente», explica la propietaria, quien dice que no puede acercarse a su propio piso, ya que le han dicho pueden denunciarla por acoso. Ante esta situación, ella intentó contactar con la inquilina para preguntarle por estas personas y su respuesta fue clara: «me dijo que eran amigos que estaban cuidando la casa».
«Yo le he dicho varias veces de quedar para arreglar la situación pero siempre me da largas. En septiembre se le acaba el año de contrato y me da miedo pensar en qué pasará cuando llegue ese momento», dice con ciertos nervios, antes de concluir diciendo que está trabajando con abogados para tramitar la denuncia por los impagos y que, vista la experiencia, no va a volver a alquilar su piso «nunca más; antes prefiero venderlo».
Si está viviendo una situación similar relacionada con su vivienda en Ibiza y quiere contar su experiencia puede escribir un correo a: redaccion@periodicodeibiza.es o bien llamar al 971 190 543.
si estos casos no pueden solucionarse en diez días, jamás saldrán al alquiiler muchos pisos vacíos de propietarios que no se quieren arriesgar a que les toque uno de estos delincuentes...igual que hay un listado de morosos, debería haber un listado de kinkylinos....