Unas 4.000 personas en situación de vulnerabilidad reciben atención en Rabat (Marruecos) gracias a un proyecto de colaboración impulsado por Cáritas en el que Ibiza juega un papel muy importante. Cáritas Diocesana de Ibiza y Cáritas Rabat trabajan conjuntamente, a través del Fons Pitiús de Cooperació y con el apoyo técnico de Cáritas Española, en un programa de protección, acompañamiento e inclusión social que se despliega en nueve de las doce regiones del país y que, por extensión, cubre un territorio mayor que la península ibérica.
Los responsables del proyecto han presentado este lunes su evolución en el Obispado de Ibiza. Jean Philippe Gautier y Fouad Benali, responsables de Programas y del área Financiera de Cáritas Rabat, respectivamente, han viajado expresamente a la isla para ofrecer una rueda de prensa junto al coordinador de Cáritas Diocesana de Ibiza, Gustavo Gómez, y Jesua Piñar, referente del Norte de África de Cáritas Española.
El proyecto nació de una convocatoria del Fons Pitiús de Cooperació, que exige la participación de una entidad ibicenca. Cáritas Ibiza contactó con Cáritas Española —colaboradora histórica de Cáritas Rabat desde hace más de 18 años— y, entre las tres organizaciones, diseñaron una propuesta coherente con las prioridades de cada una. La relación entre Cáritas Española y Cáritas Rabat se había consolidado durante décadas de trabajo conjunto en emergencias, refuerzo institucional y proyectos de desarrollo en todo Marruecos.
La intervención se articula a través de 15 puntos distribuidos por toda la diócesis, que se extiende desde Boucheda, al noreste, hasta Agadir, al suroeste, con más de 800 kilómetros entre ambos extremos. Entre las personas beneficiarias se encuentran, sobre todo, migrantes procedentes del África subsahariana que recorren rutas de años hasta llegar a Marruecos —algunos continúan hacia Europa, pero una parte significativa permanece en el país—, además de ciudadanos marroquíes en situación de vulnerabilidad, mujeres y menores.
La atención combina ayuda de primera urgencia —apoyo alimentario, pago de facturas médicas y acceso a diagnósticos farmacéuticos— con un acompañamiento más sostenido que incluye orientación administrativa y apoyo para la integración económica en la sociedad marroquí.
Los puntos de intervención están gestionados, en su práctica totalidad, por voluntarios: alrededor de un centenar de personas entre miembros de comunidades cristianas, ciudadanos marroquíes musulmanes y personas de otras confesiones o sin religión. La alta rotación de estos equipos es uno de los principales desafíos del proyecto, razón por la cual el refuerzo de capacidades constituye uno de sus tres ejes centrales.
El tercer eje del proyecto busca construir sinergias con la sociedad civil marroquí y la administración local. Históricamente, Cáritas Rabat y las asociaciones musulmanas presentes en las mismas áreas de intervención han trabajado en paralelo; el proyecto pretende ahora tender puentes entre la Iglesia católica y estas entidades, con el objetivo de multiplicar el impacto conjunto sobre las personas más vulnerables.
La convivencia entre la organización católica y la sociedad marroquí, de mayoría musulmana, no plantea fricciones, según han destacado los responsables de Cáritas Rabat. El marco legal que lo hace posible data de 1983, cuando el rey de Marruecos decretó el derecho de la Iglesia católica a desarrollar obras caritativas en el país. Desde entonces, Cáritas Rabat mantiene más de dos décadas de actividad ininterrumpida.
El coordinador de Cáritas Ibiza, Gustavo Gómez, ha subrayado que el contexto internacional hace más necesario, si cabe, mantener este tipo de colaboraciones. «En estos tiempos en los que hacer cooperación es complicado, Cáritas tiene la vocación de potenciar y seguir colaborando con estos países por una cuestión de solidaridad», ha afirmado.
Los representantes de Cáritas Rabat han confirmado que los recortes de cooperación internacional impulsados desde Estados Unidos ya han tenido repercusiones directas en su financiación, en un contexto en el que los fondos destinados a países en vías de desarrollo se reducen a escala global.
@ALEX Ja ho ets d'ase!!!