La huelga médica afronta esta semana su cuarta convocatoria en Ibiza y Formentera con un seguimiento elevado del 80 % en Can Misses y con un respaldo mayoritario de los pacientes consultados, aunque también afloraron algunas quejas por las citas suspendidas y la falta de información previa.
Entre los pacientes que acudieron ayer a Can Misses predominó la comprensión hacia las reclamaciones del colectivo médico. Bartolomé Torres, vecino de Sant Antoni, visitó el hospital para gestionar la operación de rodilla de su esposa y aseguró entender las reivindicaciones de los facultativos. «La han enviado a la privada, no sé si por la huelga o porque están sobrepasados. El hospital es muy grande y tiene la misma gente que en el hospital pequeño», explicó.
Torres defendió que «no hay huelgas que no perjudiquen a alguien», aunque consideró que las reclamaciones son justificadas por las largas jornadas laborales que soportan los médicos. «Un médico que ha estado 24 horas de guardia, si no está bien durante las últimas 12 horas, puede ocurrir una equivocación. Espero que consigan su estatuto propio porque no cotizan todas las horas que trabajan. Si fuese médico también haría huelga», afirmó.
No todos los usuarios, sin embargo, ocultaron su malestar por las consecuencias del paro. Una familia de Sant Antoni denunció que acudió a una consulta programada después de recibir el día anterior un mensaje automático recordando la cita, aunque finalmente no fueron atendidos. «Indigna que los médicos quieran conseguir sus peticiones a costa de los pacientes porque venimos, no tenemos la cita y nos obliga a poner una reclamación», lamentaron. La familia acudía con una persona mayor con el pie roto y criticó tener que volver a sacar turno para reprogramar la consulta.
«Apoyamos sus reclamaciones, pero esto no nos gusta. Tampoco nos enteramos con anterioridad de cuándo se celebra la huelga», añadieron. Otros usuarios mostraron un respaldo sin matices al colectivo sanitario. Marina, paciente del hospital, aseguró que la huelga no le ha afectado y expresó directamente su apoyo a los médicos.
En la misma línea se manifestó Guillermina Puget, esposa de un paciente, quien defendió las protestas y consideró que las reivindicaciones son «razonables». «Las guardias no cotizan para la jubilación y no cobran lo suficiente», afirmó, agregando que el conflicto «va para largo» porque considera que «el Gobierno no va a ceder fácilmente y está estirando mucho la cuerda».
«A los médicos hay que tenerlos contentos», insistió, destacando que las intervenciones urgentes continúan realizándose con normalidad y que únicamente se están aplazando consultas y operaciones no urgentes. Antonio, otro de los pacientes consultados, explicó que en su caso no había sufrido incidencias. «Me han atendido por la mañana y perfecto. Hace una semana me llamaron para la revisión y todo genial», señaló.
El usuario defendió que las horas extra y las guardias realizadas por los médicos deben ser reconocidas laboralmente. «Si echan horas, que se las computen», resumió, antes de añadir que «ojalá consigan sus reclamaciones porque se lo merecen». También Sonia Torres, que iba acompañada de su hija Ángela, mostró su apoyo a las movilizaciones tras acudir a una consulta que se desarrolló con normalidad. «Tenemos que cuidarlos para que ellos nos puedan cuidar a nosotros», defendió.
Alertó del desgaste físico y emocional que sufren los profesionales sanitarios, especialmente en territorios como Ibiza, donde la falta de vivienda y el elevado coste de vida agravan las dificultades laborales. «No se puede permitir un desgaste tan grande con las personas que nos tienen que cuidar. Si tú no estás bien no puedes estar bien para los demás», señaló. Además, reclamó a las administraciones que sean conscientes «del esfuerzo que implica trabajar aquí».
Cancelaciones
Durante esta cuarta semana de movilizaciones, el Área de Salud de Ibiza y Formentera suspendió nueve operaciones, 67 consultas y pruebas diagnósticas y 311 consultas de Atención Primaria. Desde el Sindicato Médico de Baleares (Simebal) lamentaron haber llegado ya a la cuarta semana de huelga «sin ningún acuerdo ni negociación» respecto al nuevo Estatuto Marco que reclama el colectivo.
El sindicato insistió en la necesidad de abrir una mesa de negociación interministerial con participación de Sanidad, Función Pública y Hacienda para abordar las condiciones laborales de los facultativos.
Según defendieron, el conflicto «ya no es solo un problema de los médicos, sino de salud pública», después de que durante las tres primeras semanas de movilizaciones se hayan suspendido cerca de dos millones de actos médicos en toda España, una cifra que podría alcanzar los tres millones durante junio. Desde el sindicato también hicieron un llamamiento específico a los médicos internos residentes (MIR) para mantener el apoyo a las movilizaciones pese al impacto económico que supone la huelga en un colectivo con salarios más bajos. Simebal también criticó los servicios mínimos establecidos por el IBSalut, que consideran «muy altos» y superiores incluso a los fijados en días festivos. Según el sindicato, estas condiciones limitan el número de médicos que pueden secundar la huelga.
Cabe recordar que los sindicatos reclaman un Estatuto Marco específico para los médicos que permita negociar condiciones laborales y salariales propias, así como una reclasificación profesional acorde con el nivel de responsabilidad y especialización de los facultativos.