Lo que prometía ser un arranque idílico de vacaciones en Ibiza se convirtió en un auténtico dolor de bolsillo por culpa de la letra pequeña. Una creadora de contenido ha compartido en sus redes cómo se quedó compuesta y sin vehículo nada más aterrizar en la isla.
La joven había contratado un coche por internet por apenas 110 euros para pasar un día y medio, pero al acudir al mostrador de la oficina del aeropuerto, la compañía le denegó la entrega de las llaves por no llevar encima su tarjeta de crédito física.
Acostumbrada a pagarlo todo a través del teléfono móvil, la turista intentó solucionar el problema mostrando la aplicación de su banco, su tarjeta digital y toda su documentación en regla, pero la política de la empresa resultó inflexible.
Desesperada, intentó que su acompañante pusiera su propia tarjeta física, pero las cláusulas de seguridad exigen de forma estricta que el titular del plástico coincida con el nombre del conductor principal.
Sin más alternativas y con los planes del día ya organizados, la joven tuvo que buscar un coche de última hora en otra agencia del aeropuerto, lo que disparó la tarifa hasta los 370 euros más otros 300 euros de fianza. Al final, ella misma reconoce que fue una "autoestafa" por despiste y zanja el vídeo con un consejo vital para navegantes: "Lleva la tarjeta física y lee la letra pequeña antes de reservar".
los rentacar son expertos en timos, aparte del enfoque de este caso, me ha pasado a mi particularmente, en situaciones que se ve que los trabajadores de dichos establecimientos cobran una misera nomina y lo demas se lo tienen que ganar con pluses a base de timos a los clientes...demostrado como digo visto con estos ojos