Paradores ha emitido una nota en la que dan respuesta a la reclamación que hizo este miércoles el obispo de Ibiza, Vicent Ribas, en la misa de Santa María celebrada en la catedral, en la que pedía que el ascensor del Parador de Ibiza que lleva hasta lo más alto de Dalt Vila sea de uso público.
«Desde la apertura del Parador el ascensor está a disposición de todo el público que quiera utilizarlo haciendo un uso compatible entre los clientes del hotel y los ciudadanos», dicen en la nota que han emitido, en la que aseguran que «se ha recuperado y puesto en valor el espacio histórico del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila», un lugar que, añaden, «ha permanecido cerrado e inaccesible para los vecinos de la isla durante décadas».
Por otra parte, puntualizan que «los ibicencos fueron los primeros en conocer el resultado de la rehabilitación integral del histórico conjunto del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila». «Desde la apertura del Parador, hay un ascensor independiente con acceso directo a la Plaza de la Catedral a disposición de todas las personas que deseen utilizarlo, compatibilizando su uso con el de los clientes del establecimiento», dicen respecto a este asecensor.
Además, insisten en que el acceso desde el Camí del Calvari tiene dos entradas diferentes: «una peatonal y otra para vehículos». «El acceso peatonal conduce, a través de una galería, hasta la planta inferior, donde se encuentra el ascensor que conecta el Camí del Calvari con la Ronda Calvi de Dalt Vila», recuerdan. «Por su parte, el acceso para vehículos conduce, mediante un túnel, a los ascensores reservados para los clientes del Parador y para las personas con movilidad reducida que precisen hacer uso de ellos», añaden.
Esta nota finaliza con un mensaje claro: «Con esta solución se ha mejorado la accesibilidad a Dalt Vila, facilitando un acceso cómodo para la ciudadanía y los visitantes, al tiempo que se preserva la privacidad y el confort de los huéspedes del establecimiento».
Bueno, ahora sí ya podemos subir en el ascensor, seguramente habrá quien empezará a reivindicar su derecho a que le regalen la estancia porque el parador se hizo con dinero público, osea de todos. Esto es un no parar.