Alfonso Rojo, presidente de la patronal de la pequeña y mediana empresa de Ibiza y oFormentera, destacó tras el encuentro con Endesa que el sector empresarial no fue a la reunión a «hacer sangre» de las pérdidas sufridas sino a contribuir en soluciones constructivas. Sí que reconoció que, aunque hay casos excepcionales de empresas que han sufrido daños significativos en congeladores y cámaras frigoríficas o que han perdido ingresos importantes por cierre forzado, lo fundamental es evitar que situaciones similares se repitan en futuros veranos.
Rojo detalló ejemplos concretos del impacto: un restaurante cerrado una tarde completa en la bahía de Sant Antoni supone una pérdida de 3.000 euros únicamente en bajada de ingresos sin contar el personal que no ha trabajado. Un supermercado cerrado seis horas durante el verano es un supermercado que no puede operar sus actividades básicas.
Rojo anunció, además, que Pimeef, en colaboración con su asociación de instaladores eléctricos, lanzará durante el próximo otoño una campaña específica de autodiagnóstico para que las empresas puedan verificar de manera técnica si sus instalaciones y la potencia que tienen contratada se adaptan realmente a sus necesidades reales de consumo. Es un reconocimiento explícito de que ante los veranos climáticos cada vez más exigentes y con temperaturas más extremas, los equipos de las propias empresas han de estar mejor preparados y correctamente dimensionados. La campaña incluirá asesoramiento técnico a través de los instaladores asociados para ayudar a las empresas a identificar deficiencias en sus instalaciones.
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