Este sábado se ha celebrado a nivel internacional el Día Mundial de la Salud Mental. Una cuestión cada vez más presente en el imaginario colectivo, pero que sigue siendo tabú en muchos ámbitos. Además, se enfrenta a un grave problema: las sesiones privadas no son nada baratas, y la atención pública no acostumbra a llegar con la rapidez que debería. En este ámbito, desde el Govern Balear se ha aprobado recientemente el Plan Estratégico para el Bienestar Emocional y la Salud Mental de les Illes Balears. Detrás de él, además de otros tantos profesionales, está la Directora General de Salud Mental, Carmen Bosch, quien ha conversado con este rotativo sobre los planes en salud mental para Baleares y las Pitiusas.
—¿Qué supone para Baleares contar con una dirección general específica de salud mental?
—Crearla y situarla dentro de la Conselleria de Salud nos permite llevar la salud mental al plano de la decisión política. Desde aquí diseñamos estrategias y planes para todas las islas con criterios de equidad, igualdad y accesibilidad, impulsamos programas de prevención y promoción, y coordinamos de forma transversal a las consellerias, entidades y organizaciones con competencias en la materia, siempre sobre las líneas que marca el Plan Estratégico. Además, al estar en Salud, podemos planificar también la parte asistencial, es decir, cómo se atiende a la ciudadanía, aunque su gestión corresponda al Servicio de Salud. Siempre digo que, por primera vez, la salud mental tiene voz en la mesa de la consellera. Contar con una partida presupuestaria propia y con alguien que hable en primera persona donde se toman las decisiones importantes es una ventaja enorme.
—¿En qué punto se encuentra el Plan Estratégico de Bienestar Emocional y Salud Mental?
—Muchas de sus líneas ya se estaban trabajando antes de publicarlo formalmente. Ahora tenemos constituido el Comité Técnico de Seguimiento y estamos en contacto con las distintas consellerias para recoger y poner en marcha las acciones, así como sus indicadores. En el primer trimestre del próximo año presentaremos el análisis de estos dos primeros años. Es un plan con horizonte en 2030 que fija prioridades y rinde cuentas cada dos años.
—¿Cómo están las listas de espera para recibir atención psicológica en la sanidad pública?
—Hasta ahora, quien quería ver a un psicólogo tenía que pasar por el médico de cabecera, y el único acceso eran los psicólogos de las unidades de salud mental. Eso hacía que demandas relacionadas con el malestar emocional, que también se benefician de una atención psicológica, tuvieran que esperar mucho y compitieran directamente con trastornos mentales mucho más graves. El programa de psicólogos en Atención Primaria, que estará implantado en los próximos meses, responde precisamente a eso: ordenar la demanda para que lo que pueda resolverse en primera línea se detecte y se atienda antes y de forma mucho más ágil, sin esas listas de espera. Las unidades de salud mental quedan para quienes presentan ya un trastorno.
—El suicidio es la cara más grave de este problema. ¿Qué se está haciendo en prevención?
—Es un fenómeno complejo y multifactorial que no siempre está ligado a un trastorno mental. Hay patologías que pueden desembocar en un suicidio, pero intervienen otros factores, y personas sin ningún problema de salud mental también pueden llegar a tener ideas suicidas o incluso a intentarlo. Por desgracia, está a la orden del día y es la manifestación de un malestar que crece. Nadie se suicida porque quiera morir, sino porque quiere dejar de sufrir. Contamos con un plan específico de prevención del suicidio, distinto del de salud mental, alineado con el del Ministerio. Incluye acciones de prevención y sensibilización y, en el plano asistencial, consultas específicas para atender estos casos. Desde hace un par de años tenemos psicólogos en el 061, que hacen una labor muy importante. Es fundamental que la sociedad entienda que hablar salva vidas y que cualquier persona puede acompañar y ayudar a prevenir.
—¿Cómo se concreta la atención a la salud mental en Ibiza y Formentera?
—En las Pitiusas está cubierta toda la atención ordinaria en salud mental: programa de atención a la conducta suicida, consultas infantojuveniles, hospitalización, hospital de día, hospital de día de patología dual y consultas externas. Las prestaciones son las mismas que en cualquier otro sector sanitario. Es cierto que hay patologías muy específicas que se atienden en dispositivos de referencia para toda la comunidad, de modo que un ingreso por patología dual o por un trastorno de la conducta alimentaria exige el traslado a Palma.
—¿La situación de la vivienda en Baleares, y en especial en Ibiza y Formentera, con precios excesivos y grandes dificultades de acceso, tiene repercusión en la salud mental?
—Acabamos de hacer una radiografía de las consultas que atienden los psicólogos de Atención Primaria, que son quienes ven fundamentalmente el malestar vinculado a determinantes sociales, y la principal causa no es la vivienda, sino los problemas relacionados con el entorno familiar y la red de apoyo. Evidentemente, cualquier determinante social puede influir en el malestar emocional y, llegado el caso, en la salud mental.
—¿No detectan, por tanto, un volumen especial de consultas por esta causa?
—No. Precisamente hemos cerrado ahora el análisis correspondiente a octubre y la principal demanda tiene que ver con el ámbito familiar.
—¿Se coordinan con otras instituciones para elaborar los planes de salud mental?
—Totalmente. El Plan Estratégico se ha concebido como una responsabilidad compartida entre la Conselleria de Salud, la de Educación y la de Bienestar Social y Familia. Tanto en el comité técnico como en el comité institucional que constituiremos participan distintas consellerias, instituciones, ayuntamientos, asociaciones y el tercer sector. Es indispensable que el trabajo se haga de manera transversal y corresponsable.
—¿Cuáles son los objetivos de la Dirección General a corto plazo?
—El principal es ordenar las prestaciones y acciones en salud mental en todo el territorio. Estamos trabajando intensamente en el modelo asistencial para organizarlo y lograr que los recursos disponibles sean más eficientes, y vamos a seguir con las políticas de prevención, promoción y detección precoz y con el despliegue transversal del plan.
—¿Incluyen esos objetivos la contratación de profesionales para Ibiza y Formentera?
—Sí. Estamos contratando nuevos psicólogos para Atención Primaria, que se incorporarán a los centros de salud en las próximas semanas o meses. En total habrá una inversión de unos 3,5 millones de euros este año. En el caso concreto de las Pitiusas, Formentera contará con un psicólogo en su centro de salud cinco días a la semana, algo que no había ocurrido nunca. Creemos que es una medida que marca la diferencia.
—¿En Formentera el acceso a la atención psicológica es todavía más complicado?
—Sí. Hasta ahora, los profesionales de Ibiza se desplazaban a Formentera para pasar consulta, y los psiquiatras y psicólogos de la Unidad de Salud Mental lo seguirán haciendo. La novedad es que el equipo de Atención Primaria dispondrá de un psicólogo propio en la isla los cinco días de la semana.