La Guardia Civil de Ibiza celebra este lunes la festividad de su patrona, la Virgen del Pilar. Lo ha hecho con una misa en la iglesia de Jesús y un acto posterior en el centro cultural del pueblo, que se ha llenado de agentes, familiares, amigos y autoridades. La gestión de la inmigración y de la población flotante de la isla han centrado buena parte de la reflexión sobre los grandes retos a los que se enfrenta la Benemérita en las Pitiusas.
El comandante de la compañía de Ibiza y Formentera, Juan Carlos González, ha abierto los parlamentos con un discurso en torno al honor, el valor y la lealtad, en el que ha dedicado un espacio destacado al «drama de las migraciones», un «reto constante que requiere de continuo esfuerzo, atención y compromiso». «Nadie pone a su hijo en un bote precario por una aventura», ha afirmado González, que también ha puesto el foco en la lucha contra la trata de seres humanos, el crimen organizado y el narcotráfico, y ha cerrado con un mensaje de firmeza: «Las adversidades nunca nos detienen, nos forjan».
Tras el comandante han tomado la palabra el presidente del Consell, Vicent Marí, y la Directora Insular Raquel Guasch. Uno de los momentos más emotivos de la jornada ha llegado con el homenaje a cuatro guardias civiles fallecidos este año, que ya no estaban en activo, recordados ante sus compañeros y familiares. El acto ha incluido además la entrega de medallas a once agentes en reconocimiento a su trayectoria y servicio.
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