Los abogados de Madrid Marc Turiel y Javier Beloqui, representantes de la joven modelo que acusa a un príncipe de Arabia Saudí de haberla violado en Eivissa, llegaron esta semana a los juzgados de la Isla desplegando una arrogancia bastante peliculera y, por supuesto, fuera de lugar. Habría que ver si en los juzgados de Madrid en los que acostumbran a trabajar también tratan con esa falta de respeto a los representantes del ministerio público y si se atreven a realizar los comentarios tan contundentes que aquí repartieron a los cuatro vientos: «Yo no creo en la democracia (...) No confiamos en la Justicia (...) El príncipe no necesita abogado porque ya tiene a los fiscales (...) España pretende ser un país avanzado en materia de protección de la mujer pero en este caso vemos cómo la Fiscalía está al servicio del Gobierno».
Algo no concuerda. Críticas tan demoledoras, fundamentadas o no, resultan propias de caracteres apocalípticos o antisistema y, francamente, los señores letrados, con sus gabardinas tipo Paesa, sus trajes aparentes y sus gafas Armani, supuran aires integrados por cada uno de sus poros. No sé por qué, pero no me les imagino acampados en la Puerta del Sol. Así que, como suele decirse, menos cuento, Caperucita, que en Eivissa, por muy esquinados que estemos en el mapa, no nos chupamos el dedo.
Buena conducta. Independientemente de si tienen o no razón en sus críticas hacia la Fiscalía, no deberían buscar con imágenes y comentarios impactantes en los medios de comunicación lo que no logran por los canales apropiados. Como ha de hacerse con cualquier denuncia por un asunto tan grave como es una violación, el caso del príncipe y la modelo debe investigarse por muy complicado que resulte y por muchas presiones que puedan surgir, pero resulta indignante escuchar a los abogados utilizar falsas y aparentes críticas político-sociales para conseguir sus intereses particulares, porque si ellos critican a la Fiscalía, los abogados del príncipe hacen justo lo contrario: «La actuación de la Fiscalía de Eivissa y de la juez instructora es la apropiada al examinar una denuncia que es falsa». Pues eso, que así no se deberían hacer las cosas.
Entiendo perfectamente su artículo. Estoy harto de críticas a La Justicia. Estamos en un país en el que se está investigando al yerno del Rey, así que creo que la Justicia y la democracia existen. Siempre he pensado que este tipo de temas,delicados y difíciles para las víctimas, tienen que investigarse a fondo y con respeto. Pero respeto para todos. POor lo que he leído en este diario y en otros de la isla, hay una denuncia pero no hay un culpable identificado. Creo que debemos asumir la presunción de inocencia, sea una persona poderosa o no. Porque el ser poderoso y rico tampoco te convierte en culpable. Eso es demagogia. Y entiendo que como periodista se indigne ante acusaciones a diestro y siniestro y demagogia barata propia de late shows televisivos.