Malena Costa y Mario Suárez dieron la bienvenida a su tercera hija, Margot, el pasado martes 7 de abril, y han compartido con sus seguidores las modificaciones realizadas en su hogar para acoger a la nueva integrante de la familia. La pareja, que ya tiene dos hijos, Matilda de 9 años y Mario de 8, ha mantenido la tradición de nombres que empiezan por la letra M y ha adaptado su vivienda en La Moraleja incorporando diversos elementos pensados para las necesidades de una familia numerosa. La modelo mallorquina ha publicado en sus redes sociales imágenes de los nuevos espacios y complementos que han añadido a su casa, mostrando cómo han integrado los artículos necesarios para el cuidado de un bebé sin renunciar al estilo decorativo que caracteriza su hogar.
La vivienda de líneas limpias y tonos neutros se ha convertido en el escenario perfecto para recibir a Margot, manteniendo la estética minimalista y acogedora que la pareja ha cultivado a lo largo de los años. La habitación de la pequeña Margot sigue la línea decorativa del resto de la casa, apostando por tonos suaves que aportan calidez y tranquilidad al espacio. Los tejidos agradables al tacto y los detalles delicados conforman un ambiente propicio para el descanso del bebé. Entre los elementos destacados se encuentra un sofá beige que hace las veces de zona de descanso, rodeado de cojines con formas lúdicas como estrellas y corazones que añaden un toque infantil sin romper la armonía cromática del conjunto.
El mobiliario elegido para esta estancia refleja la búsqueda de funcionalidad combinada con diseño, creando un entorno que facilita los cuidados diarios del bebé mientras mantiene la estética general de la vivienda. Los tonos neutros predominan en toda la decoración, permitiendo que los diferentes elementos se integren de manera natural en el espacio. La cocina ha sido uno de los espacios que ha recibido incorporaciones significativas para adaptarse a la nueva situación familiar. Han añadido una trona de madera de diseño limpio y ergonómico que permite que Margot participe de las comidas familiares cuando alcance la edad adecuada. Este elemento se integra perfectamente en la estética de la cocina, manteniendo la coherencia visual que caracteriza toda la casa.
Otro de los elementos fundamentales que han incorporado es un sillón de lactancia con su correspondiente reposapiés a juego. Este mueble tapizado en tonos neutros cuenta con estructura de madera, siguiendo la línea estética del resto del mobiliario. Se trata de una pieza clave para el bienestar tanto de la madre como del bebé durante los primeros meses, proporcionando el confort necesario durante las tomas. El cuarto de baño también ha experimentado cambios para facilitar el aseo diario de Margot. La pareja ha apostado por una bañera elevada y plegable, un diseño ligero en tonos claros que se integra de forma armoniosa en el baño sin ocupar espacio de manera permanente.
Esta solución práctica permite realizar el baño del bebé de forma cómoda y ergonómica, evitando posturas forzadas para los padres. Además, han incluido un balancín infantil con forma de caballo, un elemento que combina la función de entretenimiento con un diseño que no desentona en el conjunto de la vivienda. La llegada de un tercer hijo supone un cambio significativo en la dinámica familiar y requiere adaptar el hogar a las nuevas necesidades. La distribución del espacio y la funcionalidad de cada estancia cobran especial importancia cuando se trata de familias numerosas, donde la organización resulta fundamental para el bienestar de todos los miembros.
Entre los elementos que suelen considerarse imprescindibles se encuentran aquellos relacionados con la alimentación, el descanso y la higiene del bebé. Las tronas, cunas, cambiadores, bañeras adaptadas y sillones de lactancia forman parte del equipamiento básico que facilita los cuidados durante los primeros meses de vida. La elección de modelos que combinen funcionalidad con diseño permite integrarlos en el hogar sin que supongan un impacto negativo en la estética del mismo. La decoración de espacios infantiles ha evolucionado hacia propuestas más integradas con el resto del hogar, abandonando los colores estridentes y las temáticas muy marcadas.
Los tonos neutros, las líneas minimalistas y los materiales naturales son tendencia en la decoración de habitaciones infantiles, permitiendo crear espacios atemporales que pueden adaptarse al crecimiento de los niños. Esta filosofía decorativa facilita que los diferentes espacios de la casa mantengan una coherencia visual, evitando que las zonas destinadas a los más pequeños desentonen con el resto de las estancias. El uso de textiles suaves, maderas naturales y paletas cromáticas armoniosas contribuye a crear ambientes acogedores y relajantes, aspectos especialmente valorados en hogares con niños pequeños.
La convivencia de tres niños en casa plantea retos organizativos que requieren planificación y soluciones prácticas. La distribución de las habitaciones, la gestión del espacio de almacenaje y la creación de zonas comunes funcionales son aspectos clave que determinan el confort familiar en el día a día. Muchas familias optan por compartir habitaciones entre hermanos de edades similares, reservando un espacio independiente para el bebé durante los primeros meses. Los sistemas de almacenaje versátiles y los muebles multifuncionales se convierten en aliados fundamentales para mantener el orden y aprovechar al máximo cada metro cuadrado disponible en el hogar.