El colegiado ibicenco Josep Roig sufrió el domingo una lamentable agresión al término del partido de Regional Preferente que enfrentaba al Sant Josep y al San Rafael. El joven árbitro quiso relatar ayer para Ultima Hora lo sucedido durante 90 minutos interminables que finalmente se saldaron con una agresión por parte del guardameta local Silvio que le provocó una brecha de cinco puntos de sutura y un susto difícil de superar y que, de momento, le mantendrá alejado de los terrenos de juego.
«Antes del partido ya había un grupito con cervezas y litronas», comenzó narrando Roig. «A los tres minutos expulsé al portero suplente, un tal Carlos Roy, porque me estaba diciendo de todo. Se fue con el público y fue caldeando el ambiente. En una falta saltó al campo escupiéndome e intentando pegarme. Fue vergonzoso, no es de personas», apunta el colegiado, quien reconoce que el agresor era de origen suramericano.
«Los tres últimos minutos del partido fueron de infarto. Los del Sant Josep no iban a por el balón, iban a hacer daño», añade Josep, que acabó expulsando a cuatro jugadores del equipo local y a uno del visitante.
El trencilla asegura que los últimos minutos fueron tan tensos que se vio obligado a decretar el final antes de tiempo. «La última falta fue tan escandalosa que Julito (jugador del San Rafael) se rebotó y de pronto se encararon jugadores, público y de todo. Nosotros (el trío arbitral) nos apartamos un poco y nos fuimos para la caseta. Allí vino un directivo del Sant Josep, un tal Juan, y nos empezó a empujar. Llegó a coger a mi asistente Valencia por el cuello», continúa el árbitro agredido. «Cuando me di cuenta, tenía 13 jugadores y público detrás de la puerta y, por el otro lado, tres o cuatro del San Rafael y al entrenador Mario Ormaechea echándome un cable. Cuando me giré, el portero Silvio había dado una patada a la puerta y cuando me di cuenta la tenía en la cabeza, que empezó a llenarse de sangre. Tuvo que venir la ambulancia porque el golpe me dejó grogui», subraya.
El árbitro imaginaba que «sería un partido duro, aunque no de tal manera», pero reconoce que el Sant Josep «no se jugaba absolutamente nada». El colegiado también admitió que en el terreno de juego no se encontraba ningún miembro de la guardia civil o de la policía local.
Josep Roig ya ha presentado la correspondiente denuncia a la guardia civil contra los dos guardametas y dos jugadores más del Sant Josep. Su auxiliar Enrique Hernández también ha interpuesto una denuncia contra uno de los jugadores veteranos del equipo que también dirige categorías inferiores del club.
El árbitro ultima el acta y el anexo del partido para cumplimentar la denuncia y enviarlo al Comité de Competición para que estudien las sanciones correspondientes. «Eso ya es decisión suya. Yo ni pincho ni corto. Espero que gente como ésta esté lo máximo posible alejada de los campos, por el bien del fútbol en general. El próximo día le puede pasar a otro compañero», puntualiza Roig. El colegiado asegura que «duele más por dentro que el golpe en sí. Sobre todo el hecho de que la gente se animara entre sí para que siguieran pegándome». Josep Roig «de momento» no seguirá dirigiendo encuentros esta temporada, aunque lanza un aviso: «No quiero darle a esta gente el gusto de dejarlo».