Xesc Navalón, jugador que tan buen rendimiento dio en la SD Ibiza, no ocultó recientemente su malestar por cómo se produjo su salida. El delantero mallorquín, que acaba de fichar por el Porreres, explicó en el podcast Balears en Joc cómo su lesión truncó repentinamente su relación con el club rojillo, al que recrimina que no cumplió su palabra de renovación ni le llamó para interesarse por su situación.
«En febrero, me rompí en un partido el ligamento cruzado y el menisco [...]. Tras la resonancia me dicen que tengo el ligamento roto. De hecho, un traumatólogo me dice que puede ser complicado que vuelva a jugar. Antes de la operación, el club me dijo que me renovaría, que confía en mí. Eso antes de saber que tenía el ligamento roto», expuso el futbolista.
«Perfecto. Me opero. Informo de que tengo también el ligamento cruzado roto y me dicen que esté tranquilo y que recibiré una ayuda económica para el tema de la recuperación. Pasan las semanas y no tengo noticias del club. Envío un WhatsApp después de un mes al director deportivo y me dice que puede ser que no [me renueven] porque no hay casa para mí. Desde aquel día no tengo noticias del Ibiza. Nadie se ha puesto en contacto conmigo: ni el presidente, ni el director deportivo ni nadie», indicó.
«Antes de la operación, el club me dijo que me renovaría, que confía en mí. Eso fue antes de saber que tenía el ligamento roto»
El jugador cree que no recibió el trato que merecía: «Con todo lo que he dado al club a nivel de sacrificio y compromiso, creo que merecía otro trato por parte del club, al menos un respeto. Por lo menos que te telefoneen y te digan: ‘Xesc, hemos decidido que al final no te renovaremos’. Me podrá parecer peor o mejor, pero al menos ya tendría noticias del club». Además, aseguró que «las ayudas económicas evidentemente no se han cumplido». «He tenido que costear todo el proceso», agregó.
El delantero entiende que «al final, es una empresa y son números, pero no cuesta coger el teléfono».
«Nadie se ha puesto en contacto conmigo: ni el presidente, ni el director deportivo ni nadie»
«Yo estaba viviendo en Ibiza, vivía del fútbol, jugando en Segunda RFEF y he pasado a no tener equipo, venir aquí –Mallorca– a vivir con mi padre y mi madre… Es un cambio muy grande. Necesitaba en ese momento respuestas y por parte del club no se me dieron».
Con todo, Navalón se queda con un recuerdo «muy guay» de Ibiza. «Han sido dos años en los que he estado muy a gusto, pero al final me han hecho daño», sentenció.