El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que ha acabado por provocar la caída del ahora exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, tiene una dirección clara: Baleares. Según el periódico Última Hora, el origen del caso que ha sacudido los cimientos del Partido Socialista se sitúa en el ‘caso mascarillas’, y más concretamente en las primeras diligencias abiertas al respecto en las Islas Baleares.
La investigación apunta directamente a una comparecencia clave: la de Víctor de Aldama ante el juez, el 21 de noviembre de 2024, en el marco del procedimiento judicial iniciado por las compras de material sanitario durante la pandemia. Según el informe de la UCO, Aldama no se limitó a explicar su papel en las adquisiciones de mascarillas para organismos públicos —entre ellos el propio Govern balear—, sino que amplió el foco hacia otros contratos y relaciones personales.
Aldama reconoció que había mantenido contactos con cargos del PSOE más allá del entorno de José Luis Ábalos. En ese momento, sacó a la luz una tensión con Santos Cerdán, que se habría resuelto con una entrega en efectivo: 15.000 euros, supuestamente para calmar las discrepancias acaecidas en torno a futuras contrataciones públicas.
Este testimonio marca, según la UCO, el punto de arranque real de una investigación que ha ido ganando volumen y gravedad. Según Última Hora, el informe no entra en detalle sobre las mascarillas, pero sí recoge que estas primeras sospechas llevaron a poner bajo seguimiento a Koldo García, exasesor de Ábalos y figura clave en toda la trama.
Las grabaciones telefónicas obtenidas por la Guardia Civil son demoledoras. En una de ellas, Koldo le dice abiertamente a Cerdán que la Guardia Civil lo está vigilando. «Esto viene de las investigaciones de la UCO de las mascarillas por Anticorrupción de Europa», afirma en un audio citado por el informe. En otra conversación, Koldo describe cómo, al detectar la presencia policial, se bajó del coche y se dirigió directamente a un coronel de la Guardia Civil especializado en delitos de corrupción: «No tenéis que romper la puerta. Si queréis entrar en casa, yo os doy un juego de llaves», relató, según consta en el informe.
El documento también revela que Aldama pagaba a Koldo una suerte de «sueldo en la sombra» que consistía en 10.000 euros mensuales para mover hilos en el Ministerio de Transportes y facilitar operaciones, entre ellas las relativas a Air Europa. Un monto que, según la UCO, garantizaba que Aldama tuviese línea directa con los niveles más altos del poder político.
En el fondo, lo que la Guardia Civil dibuja es una red clientelar cuyo epicentro son las Islas Baleares. Fue allí donde se detectaron los primeros indicios y donde Aldama, al verse acorralado, decidió tirar de la manta. Fue entonces cuando el ‘caso mascarillas’ pasó de ser un asunto local a convertirse en un terremoto nacional.
El cerco sobre Cerdán se estrechó desde entonces. El caso, que comenzó en plena crisis sanitaria, ha terminado con un terremoto político que afecta a todo el Ejecutivo. Según la UCO, todo empezó en Baleares.