Hay establecimientos que forman parte del paisaje de Menorca y que, con el paso del tiempo, acaban por convertirse en parte de su identidad. El Grup Es Molí, en Es Mercadal, es hoy una empresa familiar con cerca de dos décadas de trayectoria, que emplea a unas cincuenta personas y gestiona dos restaurantes emblemáticos del municipio, Es Molí des Racó y Mesón Can Jaume, además de la Finca Es Prat, una explotación agrícola y ganadera. Pero más allá del relato puramente gastronómico y del compromiso de la familia Riudavets Triay con la cocina tradicional menorquina, sobresale la coherencia empresarial con la que el grupo ha ido evolucionando.
Un recorrido que les ha llevado a avanzar hacia un modelo orientado a cerrar el círculo a través de la producción propia, desde la que pueden abastecer buena parte de los ingredientes que llegan a sus cocinas, reforzando así el control sobre el origen y la calidad del producto que sirven en la mesa.
ORÍGENES.
El punto de partida es físico y a la vez simbólico porque el restaurante Es Molí des Racó, no es un local cualquiera. Se trata de un antiguo molino de harina con 370 años de historia que durante décadas, dejó atrás su función primogénita para convertirse en vivienda familiar, hasta que en 1982 inició su primera etapa como restaurante.
Fueron los hermanos Martí quienes transformaron el antiguo granero en comedor y sentaron las bases de una propuesta culinaria basada en la cocina menorquina tradicional, elaborada con producto local. Durante más de veinticinco años, consolidaron un restaurante de referencia, muy ligado al paisaje y a la identidad del centro de Menorca pero también con algunos guiños a la cocina mallorquina, ya que su cocinero, Miquel Bernassa, preparaba platos genuinos como la lengua con alcaparras o el frit mallorquí, que todavía están en carta. En 2007, coincidiendo con su jubilación, los Martí decidieron traspasar el negocio a los hermanos Riudavets Triay.
«Con el cambio no hubo voluntad de reinventar nada, sino de mantener una esencia y hacerla viable en el tiempo», explica el gerente y copropietario actual, Joan Riudavets. Su experiencia previa entre barras y comedores durante más de diez años en Es Pla y Can Miquel de Fornells, le sirvieron para conocer el oficio desde dentro con la ayuda imprescindible de su hermano Jaume y su mujer, Pili Carretero. A ello se sumaron otros factores clave como su privilegiada ubicación junto a la carretera de Maó a Ciutadella, la capacidad para 180 comensales repartidos en distintos espacios y una cocina abierta durante todo el día, que acabaron de definir su popularidad tanto para locales como para visitantes. «Quien viene a Menorca y no nos visita, es como si no hubiese estado en nuestra Isla», explica Joan Riudavets.
Cocina menorquina, cocina de mercado y recetas reconocibles que combinaban platos históricos del recetario isleño, como el oliaigua o las berenjenas a la menorquina, con arroces, guisos, carnes y pescados que conectaban directamente con una cocina de raíz, sin artificios ni concesiones a la moda.
Un menú y una carta amplia pensada para un público transversal en la que pudieran convivir elaboraciones de mar y montaña con platos más contundentes, además de especialidades que se han convertido en señas de identidad del establecimiento, como la porcella, el cabrito o las carnes al horno.
«Sí que introdujimos la caldereta de langosta, considerada una de las referencias de la isla, elaborada siguiendo la receta aprendida en Fornells u otras variantes como la langosta con huevos rotos, especialidad que ideó Jaume Garriga del restaurante Jagaro de Maó», detalla Joan Riudavets. En este sentido, cuenta con una barca propia que les provee el pescado así como un criadero de langostas. Con el paso del tiempo, Es Molí des Racó ha seguido acrecentando su fama como restaurante de parada obligada que en 2018, recibió el Premio Ramón Cavaller al mejor restaurante de cocina menorquina, otorgado por la Asociación de Periodistas y Escritores Gastronómicos de Balears.
MESÓN CAN JAUME.
En 2020, el grupo dio un paso más con la apertura del Mesón Can Jaume, también en Es Mercadal. Un homenaje a sus ancestros cuyo proyecto nació de la necesidad de crecer, pero sin perder la identidad. «Se trataba de un local distinto, sin barreras arquitectónicas, con una estética rústica cuidada, materiales tradicionales y con un único comedor distribuido en dos niveles con capacidad para unas cien personas. Buscábamos reproducir la misma carta y la misma manera de entender la cocina», detalla Joan Riudavets.
Un lugar que ya ha conseguido hacerse un hueco en la oferta de restauración del municipio y ha conquistado a locales y visitantes como el actor Michael Douglas y su hija, en su paso por Menorca el pasado verano. Como la gestión de los dos restaurantes es compartida, el grupo emplea a unas cincuenta personas en temporada alta. «La gestión de equipos y la gran dificultad para encontrar personal cualificado se han convertido hoy en día en uno de los principales retos de todo el proyecto», añade Riudavets. En este sentido, el grupo ya hace tres años que dispone de unos apartamentos en propiedad que destina para poder alojar a su personal en temporada alta como una necesidad imprescindible para poder seguir abriendo cada día.
FINCA ES PRAT.
Pero sin duda, uno de los elementos que diferencia el Grupo Es Moli de otros competidores es su capacidad de autoabastecimiento y por ello, la Finca Es Prat, situada al norte de Es Mercadal, entre Fornells y Cavalleria, ha ido ganando peso con el paso del tiempo como una extensión natural de su cocina. Y es que la relación de la familia Riudavets Triay con el campo proviene de lejos, ya que padres y abuelos fueron payeses, y esa tradición agrícola vivida en primera persona, explica la decisión de querer producir parte de su propia materia prima.
La decisión de los hermanos Riudavets en adquirir sesenta hectáreas de esta finca que cultivaban sus padres fue un punto de inflexión cuyo proyecto no ha dejado de crecer. Es Prat cuenta con una importante finca ganadera que incluye desde vacas, terneros, ovejas, cerdos, conejos, pavos, codornices... Si bien una parte de la producción cárnica alimenta los platos estrella de los restaurantes, otra parte se vende fuera de la isla. A ello se suma también la producción de miel, un proyecto impulsado por la siguiente generación familiar y liderado por Jaume Riudavets Triay y Aina Riudavets Carretero, con más de un centenar de colmenas y una miel multifloral que ya se envasa y comercializa.
Además, hace poco han empezado también con la producción de aceite, bajo la marca Oli de Ca s’Àvia, y nuevas plantaciones en marcha, además de frutas, verduras y elaboraciones artesanas como mermeladas. Finalmente, el grupo también gestiona una yeguada de caballos que cuenta con unos quince ejemplares. «Nos gustaría algún día abrir la finca y convertirla en un espacio que permita entender de dónde viene lo que se sirve en la mesa".