Hay una diferencia fundamental entre mejorar un aeropuerto y ampliar su capacidad para recibir más pasajeros. Ibiza necesita lo primero. La cuestión que plantea el proyecto de Aena es si la isla necesita también lo segundo. La posición expresada por el Pleno del Consell d’Eivissa es clara: las inversiones deben servir para mejorar la seguridad, la calidad, la sostenibilidad y los servicios, no para incrementar la capacidad operativa.
Y existen motivos suficientes para establecer ese orden de prioridades. El aeropuerto arrastra problemas de mantenimiento, averías en los aseos y deficiencias de saneamiento que afectan tanto a quienes trabajan en sus instalaciones como a los millones de pasajeros que las utilizan. Antes de ampliar puertas de embarque o preparar espacios para absorber más tráfico, resulta razonable exigir que las instalaciones actuales funcionen con los estándares que merece una infraestructura esencial para la isla.
Mejores accesos
La mejora tampoco debe limitarse al interior de la terminal. Los accesos al aeropuerto y las conexiones por carretera forman parte de la experiencia del viajero y, sobre todo, de la vida cotidiana de los residentes. Resolver los problemas de circulación, ordenar los accesos y mejorar la movilidad debe formar parte de cualquier inversión destinada a modernizar es Codolar.
Ibiza no necesita que su principal puerta de entrada se convierta en un mecanismo para seguir aumentando indefinidamente el número de visitantes. Necesita que esa puerta funcione mejor. La diferencia no es menor.
Debate social
La movilización de unas 5.000 personas el pasado domingo, según la Delegación del Gobierno, demuestra además que el debate ha dejado de ser exclusivamente institucional. El futuro del aeropuerto afecta al modelo de isla que se quiere construir y a la capacidad de sus servicios, carreteras, territorio y recursos para soportar una presión creciente.
Invertir sí. Modernizar sí. Resolver las carencias actuales, también. Pero una cosa es disponer de un aeropuerto mejor y otra muy distinta preparar Ibiza para recibir cada vez más pasajeros.