Cuando hablamos de vivienda, no hablamos de números, de expedientes administrativos ni de metros cuadrados. Hablamos de vida. De futuro. Hablamos de jóvenes que quieren independizarse en la ciudad en la que han crecido. De familias que quieren seguir viviendo cerca de sus padres, de sus hijos, de su trabajo. De personas que llevan muchos años aquí y que sienten, con preocupación, que cada vez resulta más difícil desarrollar su proyecto de vida en Eivissa.
Y cuando tienes la responsabilidad de gestionar las políticas de vivienda de tu ciudad, eso pesa. Porque detrás de cada conversación, de cada correo y de cada persona que nos traslada su preocupación hay una historia real, una familia.
Por mi trayectoria personal he vivido situaciones muy complicadas de familiares, amigos y conocidos. Soy plenamente consciente de que quien necesita una vivienda hoy no puede conformarse con que le expliquemos que un proyecto está en tramitación, que falta un informe, una licitación o que una obra necesita todavía unos meses para comenzar. Los tiempos de la administración no son, casi nunca, los tiempos que necesitan las personas. Y tampoco son los tiempos que desearíamos quienes estamos dentro de ella intentando sacar adelante cada proyecto.
Pero también quiero decir algo con claridad: que los procedimientos necesiten tiempo no significa que Eivissa esté parada. No lo hemos estado ni un segundo.
Eso si, debemos hacerlo poniendo el foco en nuestros residentes, teniendo claro para quién trabajamos. Tras la visita de la ministra de vivienda hace unos días a Can Escandell, en la que aseguró que los residentes no tendrían prioridad para acceder a esas viviendas, la preocupación y la indignación nos invadió a todos. Tras más de 16 años de espera las esperanzas de muchas familias se desvanecían por un criterio absurdo elaborado desde fuera de Eivissa. Eso si, el alcalde Rafael Triguero, yo y todo el Ayuntamiento de Eivissa nos hemos plantado: las viviendas sí serán para residentes en Eivissa y así lo pelearemos donde haga falta hasta que quede por escrito.
Además, por nuestra parte esta misma semana hemos dado nuevos pasos. El Ayuntamiento ha movilizado 4,7 millones de euros más para políticas de vivienda, destinados a comprar viviendas y edificios residenciales, y a continuar recuperando patrimonio municipal en Sa Penya. Es dinero de todos, fruto de una buena gestión económica, que ahora ponemos al servicio de todos, para solucionar uno de los problemas que más preocupan hoy a nuestros vecinos.
También hemos avanzado en un proyecto especialmente importante para mí: la creación de cinco nuevas viviendas públicas para jóvenes en Sa Penya, recuperando un espacio que actualmente son ruinas junto a Sa Pedrera y transformándolo en hogares. El proyecto cuenta con un presupuesto cercano a los dos millones de euros y, una vez obtenga las autorizaciones correspondientes, podremos iniciar su licitación.
Como pasó con las siete viviendas que entregamos hace unas semanas, puede parecer que cinco viviendas son pocas frente a la dimensión del problema. Y, evidentemente, cinco viviendas no solucionan por sí solas la situación de Eivissa. Pero para cinco jóvenes pueden significar algo enorme: la posibilidad de independizarse, de quedarse cerca de su familia, de continuar trabajando aquí y de empezar a construir su propia vida en su ciudad. Cinco proyectos de vida.
Y al mismo tiempo tenemos que pensar a una escala mucho mayor. El Ayuntamiento ha completado la tramitación municipal para cambiar el destino de una parcela pública situada junto al Hospital Can Misses, en Sa Joveria, que podrá albergar hasta 245 viviendas protegidas y alojamientos dotacionales. El objetivo es que este suelo pueda ponerse a disposición del IBAVI para generar nuevas soluciones habitacionales para residentes y también para funcionarios, profesionales y empleados públicos que prestan servicios esenciales en nuestra isla. En total, más de 1.300 viviendas proyectadas en nuestra ciudad para los próximos años. Más que nunca en la historia.
Y detrás de todas ellas hay una idea que para mí es fundamental: Eivissa tiene que trabajar para sus vecinos. Para quienes están aquí durante todo el año. Para quienes han construido aquí su vida y quieren poder seguir haciéndolo.
Por eso todas las viviendas protegidas que impulse el Ayuntamiento de Eivissa irán siempre destinadas a residentes con al menos 10 años de empadronamiento.
Sé perfectamente que queda muchísimo por hacer. Sería poco honesto afirmar lo contrario. La vivienda probablemente sea uno de los desafíos más difíciles a los que se enfrenta hoy Eivissa y no quiero generar expectativas que la Administración no pueda cumplir. No puedo prometer que mañana desaparecerán las dificultades para encontrar una vivienda. Nadie debería hacerlo. Lo que sí puedo comprometer es que nos seguiremos dejando la piel por minimizar ese problema. Prometo trabajo, constancia y responsabilidad.
Mi obligación como concejala de Vivienda es aprovechar cada posibilidad que tenga este Ayuntamiento. Buscar posibilidades de vivienda hasta debajo de las piedras. Recuperar una vivienda cerrada. Transformar oficinas o locales en viviendas. Rehabilitar un edificio. Conseguir financiación. Coordinar administraciones. Desbloquear un expediente. Encontrar una nueva parcela. Y cuando terminemos una actuación, empezar la siguiente.
Porque detrás de un expediente que conseguimos sacar adelante puede haber una llave. Y detrás de esa llave, una persona que por fin puede abrir la puerta de su casa y mirar al futuro con ilusión, aquí en Eivissa.