Síguenos
Hoy es noticiaEs noticia:

Política versus mentira y falacia

| Ibiza |

Añade a Periódico de Ibiza y Formentera en Google

Esta semana tenía pensado que mi artículo dominical versara sobre alguno de los temas de más candente actualidad en nuestra isla, como pueden ser la polémica sobre la ampliación del aeropuerto, con sus escandalosas contradicciones o, el absurdo debate sobre la prioridad al residente en la adjudicación de viviendas con algún tipo de protección. Pero de repente, el pasado miércoles salta una circunstancia que tiene lugar en Madrid y que necesariamente tiene que afectar a cualquier persona con un mínimo de empatía y sentimiento social; me estoy refiriendo al escándalo del desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años al que un fondo buitre ha expulsado de su casa en la que llevaba viviendo 70 años y por la que jamás había dejado de pagar el correspondiente alquiler mensual.


Como telón de fondo de esta noticia, lo primero que me viene a la mente es qué impulsa a alguien a entrar en política y qué se busca realmente cuando se hace de forma activa. En mi caso particular, estuve algo más de veinte años de mi vida laboral y profesional dedicado a la política, habiendo ocupado a lo largo de todos esos años, cargos en la oposición y en el gobierno en el Ayuntamiento, el Consell Insular, el Parlament Balear y el Govern Balear, teniendo siempre en mi mente y por encima de todo tratar de mejorar el día a día de una sociedad en general a la que sentía que me debía. El salto a la política por mi parte fue puramente vocacional, ya que yo tenía mi puesto de trabajo fijo en una empresa importante y sólida, por tanto en ningún caso necesitaba de la política para subsistir.


Y quiero hacer mención a mi paso por la política, por el hecho de que siempre me había sentido orgulloso del paso que di en su momento y de todos esos años dedicados a la política. Ahora bien, viendo como está el escenario político actualmente, debo reconocer que resulta muy difícil argumentar con razonamientos medianamente lógicos las actitudes demostradas por la gran mayoría de quienes desempeñan las diversas funciones, gobernando o en la oposición, en todas las instituciones públicas. La retransmisión en directo de proceso de desahucio de Maricarmen, de las palizas difíciles de justificar a quienes defendían el derecho de esa mujer a permanecer en su casa; de la extracción de su propio domicilio en camilla destino al hospital, donde tuvo que quedar ingresada dado su estado en esos momentos; unido todo ello al modo de actuar de unos y otros en las horas y días posteriores, provocaron necesariamente una sensación de desconcierto, tristeza, disgusto y cabreo social generalizados y plenamente justificados.


Lo cierto es que en esos momentos, lo menos que se debería haber sentido desde la política es «vergüenza». Y por supuesto mucho más que eso, viendo la reacción de las diversas fuerzas políticas, manteniendo la infructuosa, inútil y desacertada política del enfrentamiento sin más. Maricarmen dormía en el hospital mientras los responsables públicos, que son quienes tienen la obligación de velar por los derechos de la ciudadanía en general, seguían apedreándose unos a otros parapetándose tras los sillones que ocupan, ya sea en el gobierno o en la oposición.


Desde la derecha se sigue bloqueando cualquier iniciativa que provenga del sector progresista y se siguen negando a intervenir en un sector inmobiliario que se les ha ido de las manos y, que solo persigue seguir sacando el máximo rendimiento de una propiedad privada, que debería ser controlada para evitar la especulación, tal como marca nuestra Constitución Española. La izquierda por su parte tampoco está exenta de responsabilidad, por actuar con medias tintas y aprobando propuestas sesgadas y sin la suficiente contundencia, descartando también cualquier idea que provenga de la derecha rival. No se puede por ejemplo, actuar con delicadeza y extrema cautela contra los abominables fondos buitres y con excesiva contundencia contra los alquileres de renta antigua, haciendo saltar por los aires los derechos que les asisten. Desde el PP se niega la realidad y se sigue apoyando a los fondos buitres y colaborando estrechamente con ellos, invitándoles incluso a seguir en su línea. Desde la izquierda se llega tarde y mal; por ejemplo en el caso particular que nos ocupa, desde el Ministerio de la Vivienda, llego la oferta de compra de la casa de Maricarmen, oferta que fue rechazada por la propiedad. Lo que realmente debería hacerse desde el Ministerio, es buscar la fórmula no para comprar los pisos en manos de los fondos buitres, más bien para expropiarlos, ya que dichos fondos no respetan nada ni a nadie, solo buscan aumentar ingresos y nada más.


Derecha e izquierda, tan solo defienden sus propios intereses y son incapaces de ver que la situación ya les ha pasado por encima y deben aparcar sus idearios y trabajar por la sociedad. El presidente Sánchez definió este desahucio como una tragedia social, pero no es así, en realidad es una «vergüenza política y social». Lo legal no siempre es ético y hoy es muy difícil sentirse orgulloso de ser o haber sido político. Trabajar por el interés general, no se hace simplemente derrotando al rival de turno, en ocasiones la situación requiere de sustituir el enfrentamiento por el consenso y dejarse de estupideces que solo perjudican a quienes están afectados por lo que hacen los poderes públicos.

Añade a Periódico de Ibiza y Formentera en Google

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto