Partiendo de unos muebles viejos, pendientes de ser deshechados, los alumnos de la Escola d’Art d’Eivissa habían de crear piezas nuevas, ya fuera con un carácter más artístico o funcional, en una iniciativa impulsada por la Fundación Deixalles con la intención de hacer «reflexionar en como alargar vida útil o como aprovechar los recursos a través de la revalorización de muebles, puertas, colchones, y grandes objetos decorativos, que suponen un gran reto a la vez de llegar a su fin de vida útil».
Las mejores creaciones llevadas a cabos con este fin han sido premiadas este miércoles en la sede de la propia Fundación Deixalles, ubicada en el Polígono de Montecristo con motivo del Concurso de Upcycling de Mobiliario.
Tal y como explican desde Deixalles, la intención con este concurso es «aumentar la sensibilización ciudadana y de los nuevos diseñadores y profesionales manufactureros en particular sobre la problemáticade los residuos. De esta forma queremos contribuir a prevenir los residuos y promover la reutilización de estos, aumentar la concienciación sobre la reutilización y la recuperación de voluminosos, la promoción de las buenas prácticas, así como promover el ecodiseño».
En esta 4.ª edición del concurso inscribieron un total de 16 equipos en tres categorías diferenciadas: 6 expertos, 7 futuros creadores y 3 amateurs).Finalmente 8 equipos pasaron a la final y han convertido su proyecto en realidad transformando y creando su pieza.
Foto: Moisés Copa
Los ganadores, por categorías, han sido Alberto López en la categoría de Expertos-con 300 euros de premio- , Indra Prats y Julia Lorenzo en la categoría de futuros creadores -con 200 euros de premio- y en la categoría Amateurs -100 euros de premio-Ana Mora Martín y Paula Chiappe Cúneo. Desde Deixalles han agradecido a Ca Na Negreta «quienes han hecho posible que los premios tengan una dotación económica».
Los premiados
Indra y Júlia son dós jóvenes, de apenas 18 años y estudiantes de un grado superior de la Escuela de Arte, que tuvieron que hacer frente al reto de crear una pieza con el mobiliario que le ofrecieron «era muy complicado, pero con trabajo lo hemos sacado adelante», explica la primera. Ellas, en base a ese mobiliario, han creado otro mueble, mucho más funcional. «Aunque no teníamos mucha práctica en ebanistería, con la ayuda de nuestros profesores y la idea que ya teníamos, estamos muy contentas con el resultado».