Es Puig d’en Valls vivió este domingo un momento histórico: la celebración de su primera rúa de Carnaval. A las 11.00 horas, la comitiva partió desde la plaza del Mestre Terrisser Frígoles para recorrer varias calles del núcleo urbano hasta llegar al Centro Deportivo, donde la fiesta continuó con música y ambiente festivo en una jornada que aspira a consolidarse en el calendario del Carnaval ibicenco.
La coincidencia con la rúa de Vila, que había sido aplazada por las fuertes rachas de viento, pudo influir en que la participación vecinal no fuera tan multitudinaria como cabría esperar en un estreno de estas características. Aun así, la asistencia fue significativa y el ambiente, claramente festivo, confirmó el interés del pueblo por impulsar y mantener esta nueva tradición.
La rúa arrancó con fuerza gracias a la comparsa de la asociación Creix, que transformó las calles de Puig d’en Valls en un escenario veneciano. Góndolas, gondoleros y máscaras trasladaron a los asistentes al imaginario de Venecia, en un despliegue colorista que culminó con un baile colectivo de todas sus integrantes. La coreografía, cuidadosamente ensayada, marcó el tono de la mañana y abrió paso al resto de agrupaciones.
El relevo lo tomó el CEIP S’Olivera, que celebró su 20 aniversario con una comparsa temática dedicada al periodismo. Convertidos en reporteros, cámaras y presentadores, los participantes no «perdieron detalle de ningún detalle» con sus cámaras y micrófonos durante el desfile, en un guiño simpático al oficio informativo y a la mirada curiosa que define tanto a la infancia como a la profesión. Micrófonos, blocs de notas y cámaras improvisadas acompañaron una puesta en escena dinámica y participativa.
Sin embargo, el plato fuerte de la jornada llegó con la comparsa Puig d’en Max, que llevó a las calles del pueblo el universo apocalíptico de Mad Max. Vehículos tuneados, estética postindustrial y una potente banda sonora hicieron temblar —literalmente— el recorrido. Los decibelios marcaron el ritmo de una propuesta que destacó por su ambición y espectacularidad, desatando aplausos a lo largo de todo el trayecto, con especial intensidad a su paso por delante de Cast Turet.
Más allá de la creatividad y el esfuerzo de las comparsas, la jornada evidenció el carácter comunitario de la iniciativa. Nacida desde el propio pueblo y organizada con vocación de continuidad, la rúa de es Puig d’en Valls ha dado su primer paso con determinación. Puede que la coincidencia con otros eventos restara algo de afluencia, pero el estreno dejó claro que existe tejido asociativo, ilusión y capacidad organizativa suficientes para consolidar la cita en los próximos años.
El Carnaval suma así un nuevo escenario en la isla, ampliando el mapa festivo y reforzando la identidad de un núcleo que, por primera vez, se vistió de fantasía para celebrar su propia rúa.