El Puig de Missa volvió a convertirse este domingo en el epicentro de la tradición y la artesanía con la celebración de una nueva edición de la Feria Artesanal organizada en el marco de las fiestas de Santa Eulària. Desde primera hora de la mañana los vecinos pudieron acercarse al Puig de Missa para reencontrarse con los oficios de siempre, los productos de proximidad y un programa festivo que combinó cultura popular, creatividad y memoria colectiva.
A las 11 comenzaron a abrir sus puestos los cerca de 60 artesanos distribuidos a lo largo de los accesos al Puig. Bajo un cielo despejado y con un constante goteo de público, la feria ofreció una amplia muestra de trabajos en madera, barro y piel, además de instrumentos musicales tradicionales y productos elaborados de forma artesanal. La inauguración oficial tuvo lugar al medio día, consolidando una cita que se celebra desde 2002 y que año tras año reafirma su capacidad de convocatoria.
La jornada no se limitó a la exhibición y venta de productos. Uno de los espacios más concurridos fue el dedicado al tradicional tir amb bassetja, que despertó la curiosidad de los más jóvenes y la nostalgia de quienes recuerdan esta práctica ancestral. Tampoco faltaron los vehículos históricos del Club de Coches Clásicos de Ibiza y Formentera y del Club de la Moto Clàssica d’Eivissa i Formentera, que aportaron un componente estético y patrimonial adicional al recorrido.
La música y el baile tradicional marcaron algunos de los momentos más celebrados del día. La Colla des Broll protagonizó una animada ballada popular en la plaza de Lepanto, congregando a numeroso público alrededor de los balladors i sonadors. El estruendo festivo llegó de la mano de los dimonis de Es Mals Esperits, que recorrieron el recinto aportando espectáculo y dinamismo a la jornada.
En el ámbito gastronómico y agrícola, la Cooperativa Agrícola Santa Eulària entregó los premios de su concurso de vi pagès, reconociendo el esfuerzo de los productores locales por mantener viva una elaboración vinculada al territorio y a la identidad rural del municipio.
Uno de los focos creativos de la feria fue el VIII Concurso de Pintura Rápida al aire libre, que volvió a llenar de caballetes y lienzos los alrededores de la iglesia. A primera hora, entre las 9 y las 10, los participantes habían sellado sus soportes en el porche del templo, iniciando después una intensa jornada de trabajo artístico. El jurado valoró aspectos como la calidad global de la obra, la originalidad, la técnica y la capacidad de transmitir el espíritu del certamen. En total, se repartieron 1.650 euros en cinco premios, incluidos los galardones especiales al mejor colorido y a la originalidad. La versión juvenil, dirigida a participantes de entre 12 y 17 años, distribuyó 450 euros en vales de compra en comercios locales.
La Feria Artesanal del Puig de Missa volvió así a confirmar su papel como uno de los actos más representativos del calendario festivo de Santa Eulària: un espacio donde tradición, arte y comunidad se dan la mano en un entorno patrimonial que refuerza el vínculo entre pasado y presente.