Telescopios apuntando al Sol, gafas especiales, manualidades y muchas preguntas. Sa Punta des Molí se convirtió este martes en una pequeña aula de astronomía en la que decenas de niños se prepararon para vivir uno de los acontecimientos astronómicos más esperados: el eclipse solar total de este miércoles 12 de agosto.
La actividad, promovida por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany y organizada por Cel d'Eivissa y El Cielo de Formentera, acercó a los más pequeños los conocimientos necesarios para comprender cómo se produce un eclipse y, especialmente, cómo observarlo sin poner en riesgo la vista.
Durante la tarde, los participantes aprendieron quiénes son los grandes protagonistas de este fenómeno —el Sol, la Tierra y la Luna— y cómo su posición permite que se produzca un eclipse. «Les he explicado qué es un eclipse, pero contextualizándolo desde quiénes son los protagonistas y cómo se han formado los astros, porque así podemos entender mejor por qué se produce», explicó Sabrina Poleil, de Cel d'Eivissa.
La curiosidad de los pequeños no tardó en aparecer. Las preguntas fueron desde cuándo se extinguirá el Sol hasta qué ocurre con los animales durante un eclipse o si estos también necesitan gafas para contemplarlo. Entre todas ellas, hubo una cuestión que se repitió especialmente y que para Poleil resultó fundamental: el peligro de observar el fenómeno sin la protección adecuada.
«Preguntan mucho si se pueden quedar ciegos por ver el eclipse sin gafas y estamos aquí para dejar claro que nunca hay que mirarlo sin ellas, excepto durante la totalidad», señaló. Los responsables insistieron también en la importancia de utilizar únicamente gafas con la certificación internacional correspondiente y de realizar descansos durante la observación.
El Sol a través de un telescopio
Pero la tarde no se quedó únicamente en la teoría. Los niños pudieron contemplar el Sol a través de telescopios equipados con filtros específicos e incluso observar sus manchas solares, una experiencia que para muchos fue completamente nueva.
De esta parte se encargó, entre otros, Angélica Molina, de El Cielo de Formentera. «Han alucinado porque la mayoría nunca había visto el Sol de esta manera», aseguró. Para Molina, el eclipse representa además una oportunidad para despertar la curiosidad por una estrella que, pese a estar presente cada día, continúa siendo una gran desconocida para muchos.
«Gracias al eclipse todos estamos conectando con el Sol y se está despertando una curiosidad que no tenemos que dejar morir», afirmó. La divulgadora reconoció que llevaba esperando esta cita desde 2024 y trasladó esa ilusión a los pequeños durante las diferentes actividades. Los participantes también elaboraron sus propios sistemas de observación indirecta.
Entre ellos, una caja con un pequeño orificio que permite proyectar la imagen del Sol sin necesidad de mirarlo directamente, una alternativa que los niños podrán utilizar durante el eclipse. «Llevo toda mi vida esperando» Entre manualidades y telescopios, la expectación por lo que ocurrirá este miércoles era evidente. Leo Venegas Marí reconoció haber descubierto muchas cosas que desconocía antes de participar en la actividad. «He aprendido muchas cosas nuevas», contó mientras explicaba orgulloso el funcionamiento de la caja que había construido.
Leo tenía claro que no pensaba perderse el eclipse. Lo observará desde la casa de campo de su padre y, preguntado por cuánto tiempo llevaba esperando vivir algo así, respondió con la espontaneidad propia de sus años: «Toda mi vida. Nunca he visto un eclipse solar».
También Inés Venegas Marí salió del taller con ganas de poner en práctica todo lo aprendido. «Nunca se me había pasado por la cabeza ver un eclipse porque es una cosa que no pasa normalmente. Estoy emocionada», aseguró. Además de fabricar sus propios instrumentos y recibir las gafas de protección, destacó especialmente la oportunidad de haber contemplado el Sol de cerca a través del telescopio. Joel Giraldo, por su parte, demostró ser ya todo un pequeño aficionado a la astronomía.
Durante la jornada pudo observar las manchas solares y reconoció conocer buena parte de las explicaciones del taller debido a una afición que comparte con su madre. De hecho, contó que su interés por la astronomía había terminado contagiándoselo también a ella. Para el momento de la totalidad, Joel tenía incluso pensado qué hacer.
Aunque quería inmortalizarlo, su intención era guardar después el teléfono y contemplar el espectáculo con sus propios ojos: «Haré una foto, un vídeo de cinco segundos y después solo quiero quedarme a verlo y disfrutar». Una cita excepcional El taller sirvió así como antesala de un acontecimiento excepcional. El eclipse solar total de este miércoles será el primero visible desde territorio español en casi 120 años y abrirá una sucesión poco habitual de tres eclipses solares que podrán observarse en España entre 2026 y 2028.
En Ibiza, la totalidad apenas durará alrededor de un minuto —con pequeñas variaciones dependiendo del punto de observación— y coincidirá con las últimas horas de la tarde. Durante esos instantes será posible retirar las gafas de protección, pero deberán volver a utilizarse en cuanto reaparezca cualquier parte del Sol. Antes de vivir ese momento, los pequeños astrónomos de Sant Antoni abandonaron Sa Punta des Molí con sus gafas homologadas, nuevos conocimientos y, sobre todo, muchas más ganas de mirar al cielo. Para algunos será su primer eclipse. Para todos, una oportunidad difícil de olvidar.